Desde el 1-35 de Camino de Tarabana

8 de Junio de 2012. Día histórico para esta familia. Me tomo un descanso en medio de la locura que ha sido el día de hoy para escribir estas lineas desde la casa que Dios nos ha regalado y a la cual al fin nos hemos mudado. Será esta una entrada muy corta pues aun no acaba el ajetreo y si Patricia me ve metido en internet en lugar de estar ayudando me va a matar.

Solo nos queda esperar que el Señor venga a santificar esta casa y nos ayude a desde aquí continuar anunciando a Cristo Resucitado.

Gracias por sus oraciones.

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Desde el 1-35 de Camino de Tarabana

Mudanza en puerta

Ya hemos hablado en entradas anteriores sobre la casa que con el favor de Dios hemos podido comprar y la que después de un año de remodelaciones está finalmente en condiciones de que nos mudamos a ella.

Pues este próximo fin de semana pareciese ser el indicado por el Señor para que empaquemos nuestro cuatro corotos e iniciemos una nueva etapa en nuestras vidas. Dios mediante entre viernes y sábado ya debemos haber desocupado el apartamento que hemos alquilado durante estos últimos 12 meses para instalarnos en nuestro propio hogar. Dios no se deja vencer en generosidad.

Los cómodos apartamentos donde el Señor nos permitió vivir por un año

Les dejamos a continuación estas fotos que ilustran las distintas modificaciones hechas a la casa y esperamos pronto seguir actualizando este blog desde nuestra nueva dirección. Gracias por sus oraciones.

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Mudanza en puerta

Verdaderamente, ¡Dios provee!

¿Todavía queda gente que a estas alturas aun no crea en la providencia divina? Si es así avisenme que yo les puedo echar el cuento de lo que recientemente ha acontecido en nuestra familia a ver si aun no se convencen.

Hace una semanas comentábamos lo apremiante de nuestra situación al haber vendido el apartamento en el que vivíamos hasta ese entonces sin haber conseguido un lugar donde mudarnos. Todavía estaba en el aire que se aprobara el préstamo que estábamos solicitando para la compra de una nueva vivienda.

Pues bien, anoche nos acostamos a dormir en el apartamento que Dios puso en nuestro camino para que pudiésemos alquilarlo y no conforme con eso, el mismo día nos hizo saber que el préstamo antes mencionado ya ha sido aprobado y pronto estaremos finalizando la compra de esa nueva casa.

¿Ven como Dios no se deja vencer en generosidad? ¿Ven lo que sucede cuando uno pone toda la confianza en el Señor? Increíble, ¿no?

En cierta ocasión escuché a uno de mis catequistas decir que si uno estaba dispuesto seriamente a hacer la voluntad de Dios, Él a la larga terminaría haciendo la voluntad nuestra. Esto pareciese haber ocurrido el día de hoy, y por partida doble.

¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres! ¡Bendito sea al Señor!

Hogar, dulce hogar
Verdaderamente, ¡Dios provee!

A la espera del Señor

A riesgo de ponernos fastidiosos con el tema de la mudanza inminente que tendremos que hacer en pocos días, he aquí otra entrada sobre ese asunto. De antemano, gracias por soportarnos.

Pues así nos tiene Dios en estos días. A la espera de que acontezca. A la espera de su providencia. Ya hemos vendido el apartamento y solo esperamos a que nos informen cuando será la firma definitiva y por ende, la fecha en la que tendremos que mudarnos para hacer entrega a los nuevos dueños. La casa que estamos comprando aun no nos la han entregado y pueden pasar varias semanas más antes de que esto suceda. De cualquier forma, una vez tengamos las llaves de esa casa, tendremos que comenzar a acondicionarla para poder ocuparla, por lo que serán varios meses; si no es que un año o mas, el tiempo en que tendremos que vivir en una casa o apartamento alquilados.

Y ahí radica el otro drama. Gracias a las leyes de inquilinato vigentes en Venezuela es bastante complicado conseguir quien esté dispuesto a alquilarle un inmueble a una familia con hijos pequeños. Es todo un rollo que no vale la pena ponerse a explicar en este momento. Lo cierto es que en pocos días tendremos que salir de este apartamento y solo Dios sabe a donde nos iremos a mudar. Claro, para un cristiano adulto en la fe, esto sería no solo suficiente, sino hasta consolador y esperanzador. Pensar que Dios ya sabe cual será nuestra próxima vivienda es motivo de bastante alivio a decir verdad. Solo nos queda ponernos en sus manos y confiar en Él a ciegas, tal y como lo hizo su Madre cuando el ángel la visitó. Ya el Señor decidirá cuando es el momento ideal para visitarnos a nosotros. ¿O es acaso que ya nos está visitando y aún no nos hemos dado cuenta?

Más adelante les contamos como los niños han estado lidiando con todas estas angustias, que ya hasta para ellos, en su inocencia, se han hecho evidentes. Para que tengan una idea: mientras que por un lado María Claudia nos pregunta cada 15 minutos cuando nos vamos a mudar, por su parte Samuel ya se ha puesto un poco melancólico y hasta un par de lagrimas ha dejado salir por la tristeza de dejar atrás a los amiguitos que han hecho aquí.

Recen por nosotros.

A la espera del Señor