Señor, tu eres mi paz y mi consuelo

Nada como las vísperas y su respectivo himno para cerrar un día de trabajo tan particularmente arduo y frustrante como fue el de hoy para mí. Verdaderamente Dios no se olvida nunca de nosotros, sin importar que tan complicado y absurdo pueda parecernos todo de vez en cuando.

A continuación el himno que abre la oración de esta noche titulado “Señor, tu eres mi paz y mi consuelo”. Ojalá les dé a ustedes tanto alivio y esperanza como me los ha dado a mi.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
al acabar el día su jornada,
y, libres ya mis manos del trabajo,
a hacerte ofrenda del trabajo vengo.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
cuando las luces de este día acaban,
y, ante las sombras de la noche oscura,
mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
y aunque me abruma el peso del pecado,
movido por tu amor y por tu gracia,
mi salvación ponerla en ti yo quiero.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
muy dentro de mi alma tu esperanza
sostenga mi vivir de cada día,
mi lucha por el bien que tanto espero.

Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;
por el amor de tu Hijo, tan amado,
por el Espíritu de ambos espirado,
conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.

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Señor, tu eres mi paz y mi consuelo

¡Así si provoca rezar!

Hoy pasamos casi todo el día en la calle y regresamos al apartamento alrededor de las 6 de la tarde, justo cuando el sol se ponía. Patricia y yo nos pusimos a contemplar el hermoso atardecer y el Espíritu Santo nos inspiró a que aprovecháramos el espectáculo de la naturaleza que Dios nos estaba regalando para rezar  las vísperas, la oración de la tarde.

Rezando vísperas de cara a Dios

¿Verdad que así si provoca rezar? Gracias, Señor por este regalo que nos has hecho hoy.

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Tiempo para rezar

Como la mayoría de las familias de ahora, la nuestra se halla a veces ahogada por la falta de tiempo para poder planificar y llevar a cabo todas las actividades que normalmente deben acometerse en el trajinar cotidiano. Pareciese que si tan solo el día tuviera un par de horas, mas lograríamos hacer todo lo que nos proponemos.

Adicionalmente, hace un par de días nuestros catequistas nos han dado instrucciones para que comencemos a rezar las horas intermedias y las vísperas, además de las laudes de la mañana que ya veníamos haciendo desde hace algunos años.

Ciertamente va a hacer falta que el Señor venga en nuestro auxilio para ayudarnos a organizar nuestro tiempo de modo que podamos meter estas oraciones en medio del caos cotidiano.  Sin duda alguna que va a ser así y seguro que rezar al amanecer, a mitad del día y luego al anochecer nos ayudará con las cargas que cada día trae consigo.

Dígannos como hacen ustedes a la hora de rezar. ¿Tienen tiempo suficiente? ¿Pasan a veces varios días sin que puedan agarrar el salterio por culpa del quehacer cotidiano?  Si rezan alguna de las horas intermedias, ¿cual de ellas están haciendo: tercias, sextas o nonas?  Seguramente el compartir nuestra experiencia con respecto a la oración diaria nos ayudará y veremos como es cierto que el Señor se hace presente y nos da consuelo, esperanza y fortaleza.

Tiempo para rezar