¿Dios también quiere a los malos?

Era necesario que publicara aquí mi eco de la eucaristía de anoche. Y comienza con esta inocente pregunta que me hiciera una de las niñas (me parece que fue Isabel) hace un par de días:

Papi, ¿Dios también quiere a la gente mala?

¡Estas niñas salen con cada pregunta!

Mi respuesta no titubeó: “Claro que Dios quiere a los malos. Dios es amor y no puede negarse a si mismo; por lo tanto Dios nos quiere a todos; malos y buenos”.

“Y además yo creo que la gente mala no es tan mala. Son solo un poquito malos” – añadió Isabel.

A esto le tuve que responder con más sinceridad de la que hubiese querido: “La verdad es que hay gente muy pero muy mala, Isabel” – añadiéndole: “Pero es por esa gente por la que más debemos rezar. Si rezamos por ellos quizás se conviertan y podamos alcanzar lo que Dios quiere para nosotros: que nos amemos los unos a los otros como El nos ha amado. Eso sería lo máximo; algo así como comenzar a vivir en el cielo desde aquí ya mismo”.

Ahora recuerdo esa conversación y me digo a mi mismo: Solo te queda creerte todo eso, Rolando.

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¿Dios también quiere a los malos?

Descansa en paz hermanita

Ayer fue un día especial, no hay duda. La primera comunidad de la parroquia La Consolación, mi comunidad, ha sumado una santa más en el cielo. Una de las hermanas se nos ha adelantado en el viaje hacia nuestra morada final en la casa del Padre. Después de unos meses de batallar contra una seria complicación de su salud, el Señor decidió que ya era suficiente y que debía ir a su lado a comenzar a vivir de verdad, verdad. Vida plena y eterna.

Dios te tenga en su gloria, Sultanita.

Descansa en paz hermanita

La única pregunta que el hombre ha de hacerse: ¿me salvé o no me salvé?

Hace un par de días me encontré con cierto artículo en Catholic.net escrito por el padre Mariano de Blas. Es un artículo corto y escrito en un lenguaje claro y fácil de entender pero eso si: nos pone de cara ante la única pregunta que necesita respuesta en nuestras vidas: al final de los tiempos; cuando todo haya pasado, ¿podremos decir que nos hemos salvado o por el contrario, que estamos entre el número de los condenados?

La cuestión es de una contundencia tan brutal que yo diría que aquel que no se sienta movido a conversión, aunque sea un poquitín, desde ya puede irse sumando al lote de los perdidos. Porque a eso se resume todo. Unos cuantos se salvarán y los demás se perderán. Y en ambos casos será para siempre. Todo lo demás son tonterías: ¿Me iré a graduar? ¿Me casaré? ¿Cuantos hijos tendré? ¿Hasta cuando tendremos a Chavez en Venezuela? Estupideces. Solo importa una cosa: Estar en el lote de los que se sentarán a la derecha del Padre después del día del Juicio Final.

Así comienza el artículo en cuestión:

Se nos cuenta en la Biblia que, al final de los tiempos, una vez que hayamos resucitado, todos los hombres nos vamos a reunir. Es impresionante la cantidad de personas que vamos a ser: millones y millones de seres humanos.

En ese momento va a venir Dios de una manera solemne, rodeado de ángeles, para decir unas palabras decisivas a los hombres. Toda esa gran multitud estará dividida en dos bandos: unos, se nos dice, estarán a la derecha, otros estarán a la izquierda. Los que estén a la derecha sabrán que definitivamente se han salvado. Nada ni nadie les podrá quitar esa felicidad eterna que lograron con su buena vida. Los que estén a la izquierda sabrán que…

Lean aquí el artículo completo en la página original donde lo encontré.

La única pregunta que el hombre ha de hacerse: ¿me salvé o no me salvé?

Ultimo día de clases (o de como hoy me siento más viejo por tener un hijo en secundaria)

¡Adiós camisa roja, hola camisa blanca!

He aquí que hoy 12 de julio (estaría mi hermano Reinaldo cumpliendo 40 años) marca un hito en la historia de los Silva Cedeño. No solo Isabel, la menor de los hijos, ha tenido hoy su última clase en pre-escolar, sino que casualmente y quizá de forma mas memorable aún, Samuel ha dado el gran paso de dejar atrás la etapa de educación primaria para comenzar pronto el bachillerato, que es como le decimos aquí en Venezuela a la etapa de educación secundaria que antecede a la universidad.

 

Y hablando de la universidad…

He ahí el problema. Tener un hijo en la secundaria es algo que creo poder soportar. Pero lo que si me hace sentir anciano con bastón y mascara de oxigeno es pensar que en cinco años seré el padre de un muchacho rumbo a la universidad (con el perdón de todos nuestros envejecidos lectores con hijos universitarios).

¡Adiós camisa blanca, hola camisa azul!

En fin, la vida no se detiene y hay que adaptarse a las nuevas etapas que por pura gracia de Dios nos va tocando vivir. Lástima que Reinaldo no esté con nosotros para experimentar ninguna de estas cosas, pero estoy seguro de que lo disfrutando por él en las eternas moradas, a la diestra del Padre, supera con mucho cualquier graduación o meta alcanzada aquí en la tierra.

Debe de estar muerto de la risa con mis angustias por la vejez.

Ultimo día de clases (o de como hoy me siento más viejo por tener un hijo en secundaria)

Terceros Escrutinios

Cuando junto con mis hermanos de la primera comunidad de la parroquia La Consolación hicimos el paso de los segundos escrutinios hace ya unos cuantos años, por un momento llegué a pensar  que ya lo más difícil había quedado superado y que de ese momento en adelante el Camino Neocatecumenal sería en bajadita.

Mis queridos hermanos de comunidad

Nada más distante de la verdad. Es cierto que los primeros dos escrutinios son momentos que marcan un antes y un después en la vida de todo catecúmeno, pero también es cierto que hay un tercer escrutinio mucho más definitivo que nos espera a todos tarde o temprano. Se trata de la enfermedad, la vejez y la muerte. Un momento especial que nos regala Dios para que podamos ver con claridad de que estamos hechos antes de encontrarnos cara a cara con El.

Hace unos años colocábamos esta entrada relacionada con la muerte de Reinaldo, mi hermano; en la que comenzábamos hablando de la Shekhinah de Dios. Ahora le corresponde a una hermana de comunidad ser el lugar donde se hace presente la gloria del Señor. Pues el cristiano aprende a ver en los ancianos, en los enfermos y en los moribundos la huella patente del Señor. A Dios haciendo acto de presencia. Esta hermana de la que hablo se encuentra recibiendo tratamientos de radio y quimioterapia y ya es una persona de avanzada edad. Dios quiera y pueda salir airosa de esta prueba, pero si es Su voluntad que de aquí se inicie su viaje a la patria celestial no nos quedará otra que asegurarnos de que este último escrutinio no lo haga ella sola, sino rodeada de su comunidad la cual estará rezando por ella en todo momento.

¿Que dicen? ¿Se nos unen en oración? Sabíamos que si. Gracias y que el Señor se  los retribuya con un ciento por uno.

Terceros Escrutinios

¡Feliz Cumpleaños, Reinaldo!

Hace unos días una amiga cuya madre tenía poco tiempo de haber fallecido, colocaba en su Facebook un mensaje diciendo que ese día ella estaría cumpliendo años. Inspirado por el Espiritu Santo recuerdo haberle colocado un comentario que más o menos decía así:

Tu mamá tiene ahora una nueva fecha de cumpleaños. Es el día en que se fue al cielo, al lado del Padre. El día en que para ella comenzó la vida verdadera. La vida eterna.

Visto así, resulta que hoy es el primer cumpleaños de Reinaldo, mi hermano, quien fuese llamado por el Señor para que se siente a su derecha y viva a su lado por los siglos de los siglos, un 24 de junio de 2010.

Hasta los niños se acordaron de esto. Ayer saliendo del colegio, Santiago por cuenta propia y sin yo haber mencionado nada, me dijo: “Papá, mañana se cumple un año de la muerte de Akiko, cierto?” (Akiko era el apodo que le daban nuestros hijos a su tío). Le respondí que así era y le expliqué lo del nuevo cumpleaños  que ahora tenía su amado tío. Santy de inmediato llegó a la obvia conclusión: Ahora mi tío tiene dos cumpleaños; uno en la tierra el 12 de Julio y otro en el Cielo el 24 de Junio.

Y eso es todo. Eso es lo único que importa. La certeza de que Reinaldo está mas vivo que nunca. Dejemos que el Señor nos consuele el día de hoy teniendo presente esta verdad y esperemos que en su infinita misericordia el reencuentro con el hijo-hermano-tío-esposo-padre-amigo Rey nos llene de gozo y de paz cuando nos toque hacer las maletas y mudarnos a la casa del Padre.

Descansa hermano. Descansa en paz.

¡Feliz Cumpleaños, Reinaldo!