Fin de semana en la playa

El domingo pasado les quedé mal al no colocar la tan prometida entrada dominical, pero el hecho es que estábamos en la playa y con la mala conexión de internet móvil que hay allá, ni siquiera desde el teléfono les pude cumplir.

Total que fue un fin de semana distinto, en el que los niños pudieron bañarse en el mar y la piscina así como disfrutar del sol y el aire libre.

Sin embargo, hubo un detalle no tan relajante. Al caer la noche y cuando nos disponíamos a preparar unas hamburguesas a la parrilla, unos 6 o 7 hombres armados entraron al área de la piscina a robar a todos los que nos encontrábamos allí a esa hora. Era tanta la gente que había, y tal el alboroto que se armó entre padres y madres corriendo tras sus hijos así como niños y niñas llorando de terror, que a los ladrones no les quedó otra que huir cuanto antes del lugar. Gracias a Dios no hubo heridos ni nada que lamentar aparte del susto pero el hecho es que creo que va a pasar mucho tiempo antes de que se nos ocurra regresar a la playa. Es una pena, porque aparte de este percance la verdad es que la pasamos muy bien, como lo atestiguan las  fotos a continuación.

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Fin de semana en la playa

Miércoles santo medio pagano (o pagano y medio)

Este calor hay que combatirlo con todos los medios posibles
Este calor hay que combatirlo con todos los medios posibles

Que curioso. Ayer decíamos que la semana santa no es un tiempo de vacaciones sino de preparación para la Pascua. Pues bien, el día de ayer, miércoles santo, se sintió verdaderamente como uno de vacaciones y más nada. Lo único que hicimos que pudiese diferenciarse de las vacaciones paganas de la mayoría de la gente es haber rezado laudes por la mañana y el rosario por la tarde. El resto del día fue de descaso y placer. Que tampoco es que eso esté del todo mal. 

Por la mañana y hacia el mediodía nos quitamos el calor en la piscina de la urbanización y luego de descansar un poco en la tarde nos fuimos a casa de mis padres a una parrillada (o asado, como le dicen en algunas partes) junto con otros familiares.

Y eso fue todo. Como decíamos, un miércoles santo, no tan santo.

Miércoles santo medio pagano (o pagano y medio)

¿Ir a la playa en Semana Santa?

Nada de playa en Semana Santa
Nada de playa en Semana Santa

Como dirían nuestros hermanos colombianos y de los Andes venezolanos:

Como je le ocurre?

Pues si. Esos eran los planes que tenía el mayor de los hijos para la Semana Mayor que comienza este Domingo de Ramos. Un compañero de clases lo ha invitado a ir con su familia a pasarse unos días en su apartamento playero, lo cual habría estado fantástico si hubiese sido en cualquier otra época del año. Pero no haga muchos planes en Semana Santa, mijo. Usted sabe que una familia cristiana no va a la playa en estos días. Y no es que sea malo hacerlo. Simplemente tenemos cosas más importantes a que dedicarnos en estas fechas. Tenemos la liturgia de las horas, rosarios y vía crucis  en que participar. Tenemos la visita de la imagen de la Divina Pastora a nuestra parroquia. Tenemos la procesión de las palmas el Domingo de Ramos (donde cantaremos una vez más el Credo). Y por supuesto tenemos el triduo con el lavatorio de pies, la adoración de la cruz gloriosa y la solemne Vigilia Pascual; todo esto acompañado de sus respectivos preparativos.

Así que Samuel, ya sabe usted que como hermano mayor debe fijar el ejemplo y darle importancia a lo que importancia merece. Así lo conversamos ayer por la tarde en una conversación que tuvimos hombre a hombre; de padre a hijo y en la cual quedé muy gratamente impresionado con la reacción madura y comedida del gran Samu. Obviamente no quedó muy contento con nuestra negativa a dejarlo ir a la playa pero como sus padres estamos llamados a transmitirle la fe, y estoy seguro de que hemos hecho lo correcto.

Por otra parte y como ya es tradición, con esta entrada le damos inicio a la serie “Semana Santa 2013” donde día a día dejaremos plasmado aquí lo acontecido durante estos días que nos llevarán a la gran fiesta de la Resurrección del Señor. Para los que puedan estar interesados, aquí pueden revisar como nos fue en el 2012 y  2011.

¿Ir a la playa en Semana Santa?

De vuelta a casa

Hemos vuelto. Gracias a Dios y a la Virgen del Valle estamos de regreso en casa sanos y salvos después de una semana de vacaciones en la isla de Margarita.

Tal como lo habíamos advertido y como era de esperarse, durante esos días no pudimos mantener actualizado el blog pero con esta entrega retomamos nuestros relatos de las maravillas que Dios va haciendo en nuestra familia.

No crean que vamos a fastidiarlos con un cuento largo y detallado de cada una de las cosas que hicimos durante estos últimos 7 días. Se sabe que disfrutamos de las playas, fuimos de compras, vimos hermosos atardeceres, etc, etc, etc.

Sin embargo, sí hay una anécdota digna de ser plasmada aquí: la aventura que Antonio Vargas (amigo y hermano de comunidad) y este servidor tuvimos al ocurrírsenos la genial idea de encaramarnos en un islote ubicado a pocos metros de la orilla de la playa. Pocos metros por un extremo pero por el otro,  unos 200 aproximadamente. Llegamos a la isla sin mayor dificultad pues por el costado por el que la abordamos no solo era corta la distancia sino que el agua nunca se hacía mas profunda de un metro y medio a lo máximo. A duras penas logramos subir por la pared formada por una roca filosa y cortante (nuestros pies y manos dan testimonio de ello) y después de explorar el islote decidimos que nos regresaríamos a la playa por el lado mas largo, a nado limpio, para así evitar las cortantes rocas que había que enfrentar si queríamos retornar por el lado mas corto y seguro.

Antonio y yo explorando el islote

Y así lo hicimos. Caminamos a lo largo de todo el cayo y hallamos un punto ideal desde el cual podernos zambullir sin tener que hacer contacto con piedra o erizo de mar  alguno. Y el resto fue nadar. Y nadar. Y nadar. Como por 40 minutos y contra corriente por lo que al final vinimos a pisar la playa a unos 100 metros del lugar de partida original.

Eso es todo. Nada dramático, nada heroico; pero nos queda el recuerdo de haber hecho algo que uno todavía es capaz de hacer. Del tipo de cosas que yo pensaba habían quedado en el pasado y que a mis cuarenta y dos años dificultosamente volvería a hacer.

El premio que nos regaló el Señor por nuestra valentía

Pronto les ponemos el resto de las fotos.

De vuelta a casa

Esta época del año

Los meses de Julio, Agosto y Septiembre suelen ser complicados para la familia venezolana. Sobre todo si esta tiene cuatro hijos.

Durante esta época del año es cuando nuestra confianza en la providencia de Dios se pone verdaderamente a prueba. Hay que inscribir a los niños en el colegio, comprar las listas de útiles y uniformes escolares y además llevar a la familia de vacaciones una semana a Margarita. Justo cuando el trabajo no aporta mucho que digamos, en términos monetarios.

Pero sabemos; lo hemos visto y lo hemos experimentado, que Dios no nos dejará confundidos. El provee y de algún modo cuadrarán la cuentas.

Para los que anden pensando “quien los manda a tener tantos chamos”.

Esta época del año