¿Ir a la playa en Semana Santa?

Nada de playa en Semana Santa
Nada de playa en Semana Santa

Como dirían nuestros hermanos colombianos y de los Andes venezolanos:

Como je le ocurre?

Pues si. Esos eran los planes que tenía el mayor de los hijos para la Semana Mayor que comienza este Domingo de Ramos. Un compañero de clases lo ha invitado a ir con su familia a pasarse unos días en su apartamento playero, lo cual habría estado fantástico si hubiese sido en cualquier otra época del año. Pero no haga muchos planes en Semana Santa, mijo. Usted sabe que una familia cristiana no va a la playa en estos días. Y no es que sea malo hacerlo. Simplemente tenemos cosas más importantes a que dedicarnos en estas fechas. Tenemos la liturgia de las horas, rosarios y vía crucis  en que participar. Tenemos la visita de la imagen de la Divina Pastora a nuestra parroquia. Tenemos la procesión de las palmas el Domingo de Ramos (donde cantaremos una vez más el Credo). Y por supuesto tenemos el triduo con el lavatorio de pies, la adoración de la cruz gloriosa y la solemne Vigilia Pascual; todo esto acompañado de sus respectivos preparativos.

Así que Samuel, ya sabe usted que como hermano mayor debe fijar el ejemplo y darle importancia a lo que importancia merece. Así lo conversamos ayer por la tarde en una conversación que tuvimos hombre a hombre; de padre a hijo y en la cual quedé muy gratamente impresionado con la reacción madura y comedida del gran Samu. Obviamente no quedó muy contento con nuestra negativa a dejarlo ir a la playa pero como sus padres estamos llamados a transmitirle la fe, y estoy seguro de que hemos hecho lo correcto.

Por otra parte y como ya es tradición, con esta entrada le damos inicio a la serie “Semana Santa 2013” donde día a día dejaremos plasmado aquí lo acontecido durante estos días que nos llevarán a la gran fiesta de la Resurrección del Señor. Para los que puedan estar interesados, aquí pueden revisar como nos fue en el 2012 y  2011.

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¿Ir a la playa en Semana Santa?

El árbol y los búhos

Hace pocas horas una vieja amiga de Paty nos trajo una hermosa pieza de arte hecha por ella misma. Como se puede ver en la foto, la misma consiste en un árbol en el que habitan 6 búhos, es decir Paty y yo más los 4 hijos que viven con nosotros en casa. Hemos de recordar que tenemos dos ángeles en el cielo, producto de embarazos que no llegaron a feliz término.

En parte pensando en ellos y en parte pensando en futuros hijos con los que Dios nos pueda bendecir, le comentaba yo a nuestra amiga que lo bueno de ese árbol es que tiene muchas ramas donde poder alojar a más buhitos. María Claudia, la mayor de las hijas, escuchaba atentamente y de inmediato añadió:

Claro que caben muchos más. En esta rama puede ir mi tía Maykha, aquí puede ir Marianita y en esta otra podría ir Jorge.

Hablaba María de la viuda y los hijos de mi hermano Reinaldo. ¡Que catequesis han sido para mi estas palabras de Macalla! (que es como le decimos en casa a María Claudia): se trata obviamente de alojarlos a ellos tanto en casa como en nuestro corazón. Eso es todo.

Ya hemos comenzado con Jorge. No es raro el fin de semana que pasa con nosotros en casa, y durante el cual asiste con nosotros a la eucaristía el sábado por la noche y a laudes los domingos por la mañana. Ya pronto le tocará a Mariana quedarse a dormir en casa de sus primas y con el favor de Dios en algunos años estarán ambos haciendo las catequesis y entrando en alguna comunidad del Camino. Que se yo. A lo mejor Dios tienen otros planes para ellos pero por los pronto queda claro que en nuestro árbol hay ramas de sobra para recibirlos. Bendito sea el Señor.

El árbol y los búhos

Cuando sea grande solo voy a trabajar en la iglesia

Con algo así me sorprendió ayer María Claudia, la tercera hija y de apenas 7 años de edad. Era la hora de la salida del colegio y mientras esperábamos a sus hermanos mayores sostuvimos una conversa mas o menos como se las dejo a continuación:

MC: Papá, cuando yo sea grande no voy a trabajar en ninguna parte. Solo voy a ir a la iglesia.

Yo: Me parece muy bien, María Claudia. ¿Y que piensas hacer en la iglesia? ¿Vas a ayudar allá en algo?

MC: Si, supongo. No se.

Yo: Puedes hacer las flores para las eucaristías como lo hace tu abuela, o podrías tocar la guitarra y ser salmista.

MC: No salmista no, porque ¿quien va a cuidar a mis hijos mientras estoy cantando los salmos?

Yo: Pues tu esposo. Si te casas y tienes hijos, tu esposo te ayudará con los niños mientras tu trabajas en la iglesia.

Al final de la conversación lo que me quedó fue una sensación de que estamos haciendo bien las cosas con nuestros hijos. O mejor dicho, Jesucristo en medio de nosotros está haciendo las cosas perfectamente bien con nuestros hijos. Se les está transmitiendo la fe. Están creciendo en medio de una comunidad, en el seno de la Iglesia y pronto, con el favor de Dios, comenzaremos a ver los frutos.

Bendito sea el Señor.

Cuando sea grande solo voy a trabajar en la iglesia