Como corderos llevados al matadero

En la cruz está la salvación, en la cruz está la vida, en la cruz está la defensa contra los enemigos,… en la cruz está la fortaleza del alma, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está el compendio de toda virtud y en la cruz está la perfección de la santidad.

La Imitación de Cristo

Tal cual como lo ha dicho el Papa; la iglesia de hoy es una iglesia de mártires. Se puede comprobar en el último video que los terroristas del estado islámico han difundido por internet. Se puede ver como estos hombres no han ofrecido resistencia, no han tratado de escapar ni de luchar por sus vidas. Simplemente ponen su cuello. Se dejan matar. A ver, ¿a quién les recuerda esta actitud? ¿Quién antes que ellos ha pasado de ser el león vencedor y se ha hecho cordero sufriente?

No me queda duda que en estos cristianos etíopes decapitados por no convertirse al Islam podemos ver a Cristo crucificado. Puede escandalizar a más de uno, pero es así: sin cruz no hay salvación, no hay vida eterna ni hay gloria. Recemos para que estos santos mártires del siglo XXI estén desde ya en el Paraíso; intercediendo por nosotros.

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Como corderos llevados al matadero

Anuncio de Pascua y el sufrimiento de los inocentes

A pesar de haber tenido ayer un día algo complicado gracias a las banalidades y preocupaciones de este mundo, el Señor fue grande con nosotros y nos permitió concluir con un espectacular anuncio de Pascua en el cual, aparte del kerigma, se nos habló de la serie de conciertos que dará la orquesta internacional del Camino Neocatecumenal en Boston, Nueva York y Chicago durante los primeros días del mes de mayo.

A continuación les traduzco las palabras que Kiko Argüello incluye en el programa de esta serie de conciertos. Que Dios continúe inspirando estas iniciativas que ayudan a acercarnos a nuestros hermanos mayores, los hebreos. Shalom.

“Queridos hermanos y hermanas: ¿Como puedo yo presumir de componer música? ¿Será mi orgullo o mi vanidad? Sea lo que sea, un viejo sacerdote me dijo una vez: Nunca evites hacer el bien por el miedo a la vanidad, porque eso es del diablo.

Hacer el bien. ¿Es bueno tratar de componer música? Les presento una pequeña composición musical que quiera sirviese como homenaje al sufrimiento de los inocentes. ¿Podrá la música, quizá, decir algo más profundo sobre un tema tan significativo?

El sufrimiento de los inocentes. El filósofo Sartre dijo: Aflicción para el hombre  a quien el dedo de Dios aplaste contra la pared. Y de Nietzsche: Si Dios existe y no ayuda a los que sufren, es un monstruo, y si no los puede ayudar, no es Dios; no existe.

Ser aplastados contra la pared. Hombres acostados en la calle, muriéndose de frío. Niños abandonados en horribles orfanatos donde son victimas del abuso y de la violencia. Aquella mujer que conocí en el vecindario, quien sufría de Mal de Parkinson, abandonada por su esposo, golpeada por su hijo con un palo, suplicando por una limosna. Me quedé sobrecogido…

Que misterio el sufrimiento de tantos inocentes, quienes cargan con los pecados de otros: el incesto, una violencia nunca antes escuchada. Aquella fila de mujeres y niños desnudos dirigiéndose a las cámaras de gas, y aquel profundo dolor de uno de los guardias quien escuchaba dentro de su corazón: ponte en fila con ellos y ve con ellos a la muerte, sin saber de donde venía esa voz…

Muchos dicen que luego de los horrores de Auschwitz ya no se puede creer en Dios. ¡No! ¡Eso no es cierto!

En esta sinfonía vemos a María totalmente sumisa al escándalo del sufrimiento de los inocentes en su propia carne. ¡Que dolor! canta una voz mientras una espada atraviesa su alma, unida a todas la madres que vieron a sus hijos morir en los campos de concentración mientras entonaban Shema Israel. Deseamos ofrecer esta obra como un puente de amor y reconciliación”.

Kiko Argüello

Para concluir los dejo con este video que me encontré en la página oficial (en inglés) de los conciertos, donde pueden obtener información precisa de fechas y horas y la posibilidad de hacer una donación a esta causa, si así Dios se los inspira.

Anuncio de Pascua y el sufrimiento de los inocentes

No hay mayor genocidio

Acabo de leer una noticia verdaderamente espantosa: En China se llevan a cabo cada año alrededor de 13 millones de abortos. En realidad son muchos mas, pues este número es el declarado oficialmente por las clinicas y hospitales de ese país. Si a eso le sumamos todos los abortos realizados en zonas rurales o urbanas no registrados pues quien sabe en realidad cuantos asesinatos de niños y niñas sin nacer se cometen anualmente en el gigante asiático.

La mayoría de estos abortos son practicado a muchachas jóvenes solteras que conocen poco de métodos anticonceptivos. Y he aquí, que seguramente muchos estarán pensando: “Obviamente la solución a este problema está entonces en desarrollar una amplia y multimillonaria campaña para educar a las chinitas y que aprendan como tener sexo a diestra y siniestra sin quedar embarazadas”. Mas de uno estará pensando “pero bueno chico, ¿es que esta gente no ha escuchado hablar de pastillas anticonceptivas?”; a lo que desde la Iglesia respondemos: Puede que no hayan escuchado sobre pastillas anticonceptivas, pero de lo que seguramente jamás han escuchado hablar es del amor de Dios y de como su hijo Jesucristo tiene poder para devolverle la vida al hombre de hoy. Poder para hacer que esas millones de chicas chinas valoren sus cuerpos y sepan que estos son templos sagrados donde puede residir el Espíritu Santo. Solo hace falta que se les anuncie esto. ¡Esta verdad le entra a la gente por medio de la necedad de la predicación! ¡Ojalá el Señor suscite muchas familias en misión o comunidades enteras que vayan, no solo a la China, sino a cualquier rincón de este mundo donde por desconocimiento de la misericordia infinita de Dios se estén cometiendo crímenes tan atroces como este! ¡Ojala Patricia y yo junto con nuestros hijos seamos movidos a decirle SI a este llamado del Señor!

Mientras tanto nos queda rezar. La Iglesia en Casa invita a todos los que en algún momento del día puedan dedicarle unos minutos a la oración a pedir por todas estas muchachas y por sus indefensos hijitos asesinados a diario, para que el Señor se apiade de todos nosotros y vuelva a hacer todas las cosas nuevas.

No hay mayor genocidio