Paloma Incorrupta

Vídeo tomado hace un año mientras rezábamos laudes con la Divina Pastora de visita en nuestra parroquia. ¡Salve Madre!

Ha comenzado la Semana Santa. La Pascua está a la vuelta de la esquina y ya se siente la emoción. ¿La sientes tu?

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Vídeo

María Claudia lee los salmos

Ya antes hemos anunciado cuando a los varones les ha tocado leer los salmos por primera vez al rezar laudes los domingos en la mañana. Pues bien, hoy le ha tocado a María Claudia, quien a sus 7 años de edad y en primer grado, el Señor le ha regalado poder leer las bellísimas oraciones contenidas en los salmos.

 Vemos como el Señor nos sigue bendiciendo con hijos que van creciendo en la fe. Pronto y con el favor de Dios estaremos colgando una entrada que diga “Santiago toca la guitarra y se aprende los cantos del Camino Neocatecumenal”.

Recen porque así sea.

María Claudia lee los salmos

Salmo 56

Ayer en medio de mis rebeldías y del estado de humor atravesado que tuve todo el día, no se me ocurrió mejor idea que decidir no ir a preparar el salmo que nos correspondía esta semana con mis hermanos de comunidad.

Poco sabía yo que el Señor me estaba esperando con este bálsamo que es el salmo 56:

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios Altísimo,
al Dios que hace tanto por mí:
desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.

Estoy echado entre leones
devoradores de hombres;
sus dientes son lanzas y flechas,
su lengua es una espada afilada.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos
para que sucumbiera;
me han cavado delante una fosa,
pero han caído en ella.

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Tenía razón mi párroco: Dios se hace el encontradizo.

Salmo 56

Los Santos Angeles Custodios

Hoy la iglesia celebra el día de los santos ángeles custodios. Conocidos por algunos como los ángeles de la guarda.

Dicen que cada quien tiene su ángel de la guarda, que lo cuida y protege de todo peligro.

En lo particular yo he de tener mucho cuidado en estos momentos pues el Maligno me acecha en un día como este y me pregunta con su voz intrigante y delatora: “¿Donde estaba metido el ángel de la guarda de tu hermano Reinaldo cuando se mató en aquel accidente de tránsito hace unos meses? ¿Será que se quedó dormido ese tal ángel de la guarda? O peor aun, será que no existe? Y si no existe el ángel de la guarda, ¿como atrevernos a asegurar que Dios si existe?”

Que sirva esta entrada para hacer una especie de exorcismo. Sin entablar diálogo con Satanás, sepamos que el mayor peligro del que nos protegen los santos ángeles custodios no es el de morir en un accidente automovilístico o a manos de un delincuente. El peligro del que nos libran estos ángeles es el de caer en el engaño. El dejarnos convencer por los susurros del diablo y decir que es cierto que Dios no existe y que si existe, nosotros lo podemos hacer mejor que el. El peligro de la muerte. No la muerte física sino la muerte verdadera. El no poder entrar nunca en los atrios del Señor.

Por medio de las oraciones que la iglesia eleva en favor de los difuntos y de la intercesión que en favor de estos hacen los ángeles custodios podemos tener la certeza de que Dios, en su infinita misericordia, vela por sus almas y las lleva al eterno descanso.

No permitiré que resbale tu pie. Tu guardián no duerme. No duerme ni reposa el guardián de Israel

Salmo 120

Los Santos Angeles Custodios