Mudanza en puerta

Ya hemos hablado en entradas anteriores sobre la casa que con el favor de Dios hemos podido comprar y la que después de un año de remodelaciones está finalmente en condiciones de que nos mudamos a ella.

Pues este próximo fin de semana pareciese ser el indicado por el Señor para que empaquemos nuestro cuatro corotos e iniciemos una nueva etapa en nuestras vidas. Dios mediante entre viernes y sábado ya debemos haber desocupado el apartamento que hemos alquilado durante estos últimos 12 meses para instalarnos en nuestro propio hogar. Dios no se deja vencer en generosidad.

Los cómodos apartamentos donde el Señor nos permitió vivir por un año

Les dejamos a continuación estas fotos que ilustran las distintas modificaciones hechas a la casa y esperamos pronto seguir actualizando este blog desde nuestra nueva dirección. Gracias por sus oraciones.

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Mudanza en puerta

Verdaderamente, ¡Dios provee!

¿Todavía queda gente que a estas alturas aun no crea en la providencia divina? Si es así avisenme que yo les puedo echar el cuento de lo que recientemente ha acontecido en nuestra familia a ver si aun no se convencen.

Hace una semanas comentábamos lo apremiante de nuestra situación al haber vendido el apartamento en el que vivíamos hasta ese entonces sin haber conseguido un lugar donde mudarnos. Todavía estaba en el aire que se aprobara el préstamo que estábamos solicitando para la compra de una nueva vivienda.

Pues bien, anoche nos acostamos a dormir en el apartamento que Dios puso en nuestro camino para que pudiésemos alquilarlo y no conforme con eso, el mismo día nos hizo saber que el préstamo antes mencionado ya ha sido aprobado y pronto estaremos finalizando la compra de esa nueva casa.

¿Ven como Dios no se deja vencer en generosidad? ¿Ven lo que sucede cuando uno pone toda la confianza en el Señor? Increíble, ¿no?

En cierta ocasión escuché a uno de mis catequistas decir que si uno estaba dispuesto seriamente a hacer la voluntad de Dios, Él a la larga terminaría haciendo la voluntad nuestra. Esto pareciese haber ocurrido el día de hoy, y por partida doble.

¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres! ¡Bendito sea al Señor!

Hogar, dulce hogar
Verdaderamente, ¡Dios provee!

21 Hijos

El fecundo matrimonio

Se cuenta y no se cree. De hecho, desde hace años mi padre ha contado la historia de un matrimonio caroreño que tuvo 18 hijos y la cosa siempre me sonó a un cuento exagerado. Ahora me entero de esto y no me queda sino maravillarme ante la providencia de Dios.

Un matrimonio italiano, Settimio Manelli (1886-1978) y Licia Gualandris (1907-2004), además de vivir largas vidas tuvieron la gracia de estar abiertos a la vida y de recibir los 21 hijos que Dios les envió. Y para los que piensen que eso era antes, que ahora todo es más difícil y no se pueden tener tantos hijos: Settimio y Licia se casaron en 1926 y tuvieron sus hijos en la Europa de la II Guerra Mundial. Resulta difícil imaginar una época más dura.

Es simplemente cuestión de creer que Dios provee. Esta pareja así lo hizo y dejó a sus 21 hijos como testimonio del amor de Dios ante el mundo entero . No en vano la iglesia está estudiando la posibilidad de beatificarlos, lo que haría que se conviertan en el tercer matrimonio en ser elevado a los altares.  Patricia, tenemos bastante trabajo por delante: ¡apenas nos faltan 17 hijos para alcanzar a los futuros santos!

Recemos por todos los matrimonios abiertos a la vida quienes valientemente y con la certeza de que Dios no se deja vencer en generosidad han estado dispuestos a que sea El quien decida cuantos hijos se tienen, haciendo siempre todas las cosas nuevas.

21 Hijos