Catequesis de Primera Comunión

Hace solo unos meses Santiago estaba haciendo su Primera Comunión y sin darnos cuenta ya tenemos a Maria Claudia preparándose para hacer la suya.

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Movida por el Espíritu Santo

Al percatarse de que si hacia su Primera Comunión en el colegio al igual que sus hermanos mayores tendría que esperar alrededor de 3 años, Macalla (así le decimos en casa) nos pidió que la lleváramos a las catequesis de preparación para la Primera Comunión que tienen lugar en nuestra parroquia. Esto a mi la verdad es que me ha maravillado: nuestra hija de 9 años de edad ha preferido hacer la Primera Comunión antes con unos niños desconocidos que después con sus compañeros del colegio. Ha puesto primero la necesidad de recibir a Jesucristo sacramentado que a sus amiguitos. Sin duda alguna el Espíritu Santo actúa con fuerza en esta chiquilla.

A nosotros, por otra parte, nos toca salir un poco de nuestras comodidades y estar dispuestos a llevar a Macalla a todas sus catequesis, así como a las convivencias y misas dominicales (adicional a la eucaristía del sábado por la noche). Sé que habrá momentos en que será un poco forzado, pero no podemos hacer menos al ver el entusiasmo con que esta niña se ha tomado todo esto. ¡Que Dios te bendiga María Claudia, y haga de ti una santa!

Catequesis de Primera Comunión

Lunes de mucho quehacer

…rematado con los hermanos de la comunidad aquí en casa preparando la celebración de la Pasión del Señor y de la adoración de la cruz de este Viernes Santo.

Comenzamos el día con un montón de diligencias en bancos y comprando materiales para los trabajos en la casa nueva que estamos remodelando. Luego, en la tarde, continuaron las tareas relacionadas con la casa; unidas a un paseo al parque de atracciones de uno de los centro comerciales de la ciudad para que los niños se distrajeran un poco.

Como decíamos al principio, todo concluyó con la preparación aquí en casa junto con los hermanos, así que como dirían los gringos: All’s well that ends well.

Lunes de mucho quehacer

Martes Santo

Parte de la mañana de hoy fue dedicada a estudiar el catecismo con Samuel, el mayor de los hijos, quien se prepara para su Primera Comunión, a celebrarse el 5 de Junio de este año. Más adelante estaremos actualizando al respecto.

Justo antes del mediodía pasó algo que alegró mucho nuestro día. Un grupo compuesto por un muchacho y dos chicas, todos de 16 o 17 años de edad, tocó a nuestra puerta para invitarnos a asistir a las actividades de la iglesia local, aquí en La Mora, sector donde vivimos. Digo que esto nos alegró mucho por tratarse de jóvenes comprometidos con nuestra iglesia católica, dispuestos a arriesgar por Jesucristo y a humillarse un poco, al ir tocando de casa en casa para hacer estas invitaciones y para de algún modo anunciarle a esta zona del estado Lara que Cristo está vivo y resucitado. Atención, hermanos evangélicos: ¡las calles ya no son solo vuestras!

Por último, nos reunimos en la casa de una de las hermanas de la comunidad a preparar la celebración de este viernes santo; la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y la adoración de la cruz. Me ha tocado hacer la monición de entrada, así que recen por mi para que el Espíritu Santo me asista. Nos vemos mañana, si Dios quiere.

Martes Santo

El verdadero amor y una buena preparación para el matrimonio

Primero que nada, ¡feliz día de San Valentín a todos! Que el verdadero amor, ese que se nos manifestó por medio de Cristo en la cruz, sea lo que encamine cada uno de nuestros actos, todos los días de nuestras vidas.

Como regalo en este día en que celebramos el amor y la amistad les dejamos la traducción de este artículo publicado en “The Integrated Catholic Life”, sobre lo que debería ser una autentica pastoral de preparación para el matrimonio:

La celebración ayer del Día Mundial del Matrimonio y hoy de San Valentín son obvias y apropiadas ocasiones para reflexionar sobre las bendiciones del amor romántico y el matrimonio.  También pueden ser días difíciles para el cada vez mayor número de personas cuyas experiencias personales del amor no han llegado a cumplir los ideales y las expectativas del amor.  El sufrimiento personal causado por las desilusiones, las relaciones, los matrimonios y las familias a menudo hacen que la gente, tanto los jóvenes como los mayores, se vuelvan un tanto cínicos con respecto a la posibilidad de que exista un amor verdadero y duradero, y que de igual forma vacilen a la hora de comprometerse totalmente con otra persona, sin lo cual el amor genuino y perdurable no tendrá ninguna posibilidad.

El Papa Benedicto XVI habló de estas realidades el 22 de enero en un interesante discurso dirigido a los miembros de la Rota Romana, el tribunal del Vaticano que, entre otras cosas, se encarga de las apelaciones finales relativas a las peticiones para investigar la nulidad de los matrimonios.

Durante los últimos años Su Santidad ha estado usando su discurso anual a la Rota para llamar la atención de los miembros de ese tribunal supremo, así como la de abogados canónicos, obispos y la iglesia en general, al hecho de que sencillamente se están otorgando demasiadas declaraciones de nulidad en el mundo entero cada año. En estos discursos ha buscado  identificar las diversas causas que contribuyen al problema, centrándose principalmente en la incomprensión y mala aplicación de los cánones que se refieren a lo que constituye un consentimiento válido al matrimonio.

Este año, sin embargo, el Papa se ha referido a un asunto mucho mayor: la falta de una preparación adecuada para el matrimonio en las parroquias y diócesis alrededor del mundo lo cual deja sin ayuda a las jóvenes parejas a la hora de reconocer lo que el matrimonio es en realidad y poder así dar su consentimiento. La razón por la que se termina dictaminando que muchos matrimonios han sido nulos desde el principio, sugirió el Papa, es porque aquellas personas involucradas en la preparación matrimonial no han hecho lo suficiente para ayudar a que jóvenes parejas bien intencionadas conozcan con adecuada precisión aquello a lo que estaban consintiendo. Su Santidad invitó a los párrocos y a todos los involucrados en la preparación de las parejas para el matrimonio en todo el mundo – por reverencia al sacramento del matrimonio y preocupación pastoral por quienes resultan afectados por una ruptura marital y el proceso para obtener una declaración de nulidad – a estar mas comprometidos y ser mas exigentes con las parejas que busquen casarse para asegurarse de que realmente tengan la intención de abrazar lo que Dios desea en un matrimonio cristiano. Específicamente los llamó a reforzar “la dimensión jurídica inherente a la actividad pastoral de la preparación y la admisión al matrimonio.” Aclaró que en diversos lugares de la iglesia, los cursos de preparación pre-matrimoniales dan “una posición bastante modesta, si no insignificante”, a los asuntos canónicos. Muchos párrocos, indicó, piensan que “los futuros esposos tienen poco interés” en estos asuntos y por lo tanto se resignan a realizar el trámite pre-marital como una mera formalidad en lugar del medio crucial de discernimiento que es.

Una razón por la que los párrocos y demás personas involucradas en las preparaciones pre-maritales no estén ayudando a las parejas con este tipo de discernimiento, sugiere Benedicto XVI, es porque erróneamente piensan que las jóvenes parejas católicas tienen un derecho a casarse en la iglesia. El Papa fue enfático al aseverar que no existe tal derecho. “El derecho a casarse”, declaró, “no es una pretensión subjetiva que los párrocos deban satisfacer por medio de un reconocimiento meramente formal, independientemente del contenido efectivo  de la unión. El derecho a contraer matrimonio presupone que la persona puede y desea celebrarlo verdaderamente, es decir, en la verdad de su esencia tal como lo enseña la iglesia. Nadie puede reclamar el derecho a una ceremonia nupcial. ”  El derecho a casarse, añadió, “se refiere al derecho a celebrar un autentico matrimonio” y “por lo tanto se negaría donde sea evidente que hacen falta los requerimientos fundamentales para su ejercicio, a saber, si la capacidad requerida para casarse estuviese ausente de forma patente o si la persona tuviese intenciones de escoger algo que fuese incompatible con la realidad natural del matrimonio”. Los pastores, dijo, tienen la obligación de determinar si la pareja en realidad tiene intenciones de entrar al matrimonio tal y como lo entiende la iglesia y no como ellos puedan entenderlo.

Para ilustrar lo que Benedicto XVI dice con respecto a la intención de una pareja de escoger algo incompatible con el matrimonio, podemos observar lo que una pareja debe afirmar bajo juramento con respecto a sus intenciones, lo cual hacen por escrito ante el sacerdote que los esté preparando así como públicamente durante la ceremonia de la boda justo antes del intercambio de los votos.  La pareja declara que  tienen la intención, de forma libre y sin reservas, al entregarse mutuamente en matrimonio, de comprometerse a amarse y honrarse mutuamente como marido y mujer por el resto de sus vidas, y que con amor aceptarán los hijos de parte de Dios y que los criaran de acuerdo a la ley de Cristo y la iglesia.  Estos son compromisos a los que muchos jóvenes novios le dan un si superficial, pero que a menudo, en lo profundo carecen de comprensión y consentimiento.

Su Santidad expresó que estos exámenes premaritales de la pareja son “una oportunidad pastoral única – de la que se deba sacar el mayor provecho con toda la seriedad y atención que se requiere – en la cual, a través de un diálogo lleno de respeto y cordialidad, el pastor busque ayudar a cada uno de los novios a hacer frente seriamente a la verdad sobre si mismos y sobre su propia vocación, humana y cristiana para el matrimonio. ” A través de estos medios de “cuidadosa preparación y verificación, se podrá desarrollar una efectiva acción pastoral que busque prevenir la nulidad del matrimonio” y “evitar situaciones donde decisiones impulsivas o razones superficiales lleven a dos personas jóvenes a tomar responsabilidades que luego sean incapaces de cumplir.” A pesar de que “no todas las causas de una eventual declaración de nulidad puedan identificarse o expresarse en la preparación para el matrimonio”, dijo, “el bien que tanto la iglesia como la sociedad en general esperan del matrimonio y de la familia fundada en este, es tan grande como para exigir un completo compromiso pastoral con esta área en particular.” Específicamente pidió a aquellos a los que “se ha confiado el cuidado de las almas” – obispos y pastores – a tener una “conciencia aun más incisiva” de sus responsabilidades en esta área.

Un compromiso pastoral mas profundo e incisivo con la preparación matrimonial resultará no solo en menos anulaciones, sino también en matrimonios válidos más fuertes, capaces de llevar a cabo la elevada misión que Cristo le da a cada pareja casada sacramentalmente.

Al celebrar la fiesta de San Valentín, quien preparó, facilitó y celebró el matrimonio de tantos cristianos durante una época de persecución, pidamosle que interceda por todos los que estamos en la iglesia hoy, para que podamos comprometernos, junto con las jóvenes parejas, de esa misma forma.

Autor: Padre Roger J. Landry

El verdadero amor y una buena preparación para el matrimonio