Jueves Santo: Lavatorio de Pies

Jueves Santo: Lavatorio de Pies

Esta foto recoge en un instante lo único importante del día de hoy, al menos para mi y estoy bastante seguro de que para cada uno de los hermanos de mi comunidad: El momento en que nuestro responsable se humilla como lo hizo Jesucristo y nos lava los pies a cada uno de de los hermanos. Pensaba añadir más detalles de lo que fue el día de hoy, pero esta imagen lo dice todo.

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Un fin de semana…extraño.

El recién concluido resultó ser un fin de semana un tanto atípico, por calificarlo de alguna manera. Hubo un par de incidentes que golpearon mi ego y lo dejaron todo maltratado y magullado a sabiendas de que esas son las cosas que robustecen el alma del cristiano.

Por una parte tuve un altercado con un señor que se puso furioso al yo estacionarme detrás de su carro sin moverlo a tiempo al concluir un matrimonio al que fuimos el sábado en la noche. Por quedarme ayudando a organizar la iglesia después de la ceremonia se me olvidó por completo que me había estacionado de forma incorrecta. Total que al llegar al estacionamiento, las cosas que me gritaron ese señor, su esposa, hijos, sobrinos y allegados digamos que no son reproducibles en frente a mujeres y niños.

Al día siguiente no se me ocurrió mejor idea que acusar al hijo adolescente de un vecino de estar lanzando bombas de agua (tradición venezolana durante el carnaval) a las ventanas de mi apartamento; esto sin haberlo visto, pero con fuertes sospechas de que él era el autor de las fechorías. En la noche vinieron sus padres, de forma muy decente y civilizada, a preguntar sobre el percance y a fin de cuentas tuve que terminar disculpándome por lo precipitado de mi acusación.

Total que el Señor me ha regalado dos excelentes oportunidades de humillarme un poco para que así deje de creerme el más adulto y convertido de los cristianos.  Paty, se que no piensas igual, pero así me lo ha inspirado Dios. Recordemos que en estos días el Diablo anda con permiso para tentarnos.

Shalom, y no dejen de rezar por nosotros.

Un fin de semana…extraño.

Catequizando del colegio a la casa

Hoy regresábamos a casa después de que los muchachos salieran del colegio y como no es de extrañarse, dos de ellos venían peleando todo el camino. En este caso en particular se trataba de Isabel, la menor de todos y de Santiago, el segundo mayor. Isabel, en un arranque de rabia le gritó a todos en el carro: “¡Ya no quiero más a este Santiago!”

Por la forma en que lo dijo, sonó algo así como que a su hermano Santiago si lo quería, pero no a este que la estaba molestando tanto.

La ocasión me pareció excelente para explicarle, no solo a Isa sino a todos los hijos, que  los niños cristianos están llamados a quererse y aceptarse tal cual como son. Sin querer cambiarles nada. Tal cual como Cristo nos amó.

Isa, tu debes querer a Santy así como es el. Igual, Santiago debe querer a Samuel así como es el y Samuel debe querer a María Claudia de la misma forma; y así mismo Mary debe querer a Mamá y Mamá a Papá.

A fin de cuentas no fue nada extraordinario lo acontecido pero me pareció que valía la pena compartir el día a día de la familia, con sus peleas y sus soluciones a veces muy cristianas, a veces no tanto.

Demás está invitarlos a que en los comentarios compartan un poco como se solucionan las peleas caseras en sus hogares. Shalom.

Catequizando del colegio a la casa

Perdónanos como nosotros perdonamos…

Dando tumbos por la red uno se encuentra de vez en cuando con manifestaciones del amor de Dios en medio de la gente. He aquí la historia de un hombre que perdió a su esposa, hijas y suegra en el accidente aéreo de San Diego, donde un F-18 se estrelló sobre unas casas. Este inmigrante coreano lo único que ha dicho sobre el piloto del avión que arrasó con su familia es que no lo culpa por lo sucedido y pide además que recemos para que no sufra por este accidente.

Definitivamente, existen el amor y el perdón.

Perdónanos como nosotros perdonamos…