Adiós Francisco

Ayer el Señor nos volvió a visitar. Concretamente a la familia Melian, viejos amigos de los Silva Espinosa. Francisco, uno de sus hijos fue llamado por Dios para ir a habitar en las eternas moradas. Se ha dormido luego de una dura batalla con varias enfermedades que le aquejaban y ahora debe estar junto a Reinaldo, mi hermano, contemplando el rostro amoroso de nuestro Señor Jesucristo.

Tanto quería Francisco a Reinaldo que decidió seguirlo hasta la muerte. Tenían en vida una de esas amistades que a uno lo dejan boquiabierto y todos decían durante el sepelio que Francisco no pudo nunca superar la pérdida de su compañero de parrandas, peleas y viajes a la playa.

Morir e ir al cielo seguramente es romper con todo lo que conocemos y entrar en una dimensión completamente nueva y distinta, infinitamente mejor que cualquier cosa que nuestra escasa mente pueda imaginar. Y como esto es algo que simplemente no se puede poner en palabras, debemos recurrir a imágenes conocidas para poder visualizar lo bien que deben estar ahora mismo estos dos amigos.  ¿Estarán tomándose unas cervecitas mientras juegan dominó? ¿Tendrán una carne lista para la parrilla? Por supuesto que no. Estar sentados a la derecha del Padre no puede limitarse a las tonterías que hacíamos aquí en la tierra. Pero si imaginarnos estas cosas nos da consuelo y esperanza, pues que así sea.

Descansa en paz, Francisco. Me saludas a Rey.

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Adiós Francisco