Enrique, Beto y el movimiento gay

¿Se acuerdan de Enrique y Beto, los personajes de la serie infantil Plaza Sésamo? Pues ni siquiera los pobres muñecos han podido escapar a la manía homosexual que reina en estos tiempos.

Resulta que a un residente del estado de Illinois, en los Estados Unidos, no se le ha ocurrido mejor idea que solicitar por Internet que Enrique y Beto se casen en uno de los episodios de la famosa serie y que de ahora en adelante vivan como una pareja homosexual. ¿Es que ni la inocencia de los niños pensamos dejar en paz?

Afortunadamente la respuesta de Plaza Sésamo dejó bien claro que no tienen pensado celebrar ninguna boda gay entre sus personajes. Eso sí, solo explican que al tratarse de un par de marionetas, ninguno de los dos tienen orientaciones sexuales. Sería mucho pedir una declaración de parte de los ejecutivos que producen este programa dejando claro que la homosexualidad es una aberración moralmente inaceptable. Impensable para ellos meterse en tremendo lío con los homosexuales y  todos los modernos que piensan que el matrimonio gay (¡toda una contradicción!) es la gran causa a defender en este tiempo.

Las familias donde crecen los niños que ven programas como Plaza Sésamo bien hubiesen apreciado una apuesta mas radical por los valores y costumbres con los que se han formado hasta ahora.

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Enrique, Beto y el movimiento gay

El diabólico mensaje de la serie “Friends”

Hace unos días veía uno de los episodios repetidos de la popular serie televisiva Friends cuando me dí cuenta de que hay algo verdaderamente diabólico y perverso en el mensaje que esta gente quiere transmitir. Especialmente malévolo si es visto en presencia de niños.

¡En esta serie todos nos acostamos con todos y somos de lo mas cool!

El episodio en cuestión giraba alrededor del matrimonio por celebrarse entre la ex-esposa de Ross y su novia. Entre risas y como quien no quiere la cosa te meten el divorcio y el lesbianismo en una sola cucharada y te lo presentan como que todo eso está muy bien. Y no comencemos a analizar la promiscuidad rampante, presente a lo largo de toda la serie, donde todos terminan acostándose con todos.

Para ser sinceros, durante muchos años me parecieron bastante divertidos estos episodios; pasaba por alto todas las situaciones irregulares donde la familia era aniquilada y ridiculizada. Esa familia entendida como la unión en matrimonio entre un hombre y una mujer junto con los hijos que Dios envíe.

Muy divertido todo hasta que me tocó ver el capítulo descrito anteriormente en presencia de Santiago, uno de mis hijos; de apenas 9 años de edad. Al comenzar la marcha nupcial y ver bajar por el pasillo a dos mujeres a punto de casarse me di cuenta de lo inmoral de todo aquello. Tuve que cambiar de canal rápidamente antes de que Santy pudiese presenciar el patético espectáculo. De haberlo permitido, me hubiese encontrado frente a un par de opciones para nada atractivas: por un lado explicar los pecados de la fornicación y la promiscuidad tan frecuentes en la vida homosexual (una explicación a todas luces prematura para un niño de 9 años) y por otra, seguramente la peor de las alternativas; explicar todo aquello con mucha naturalidad, transmitiendo el mensaje de que eso es normal y que todo está, como decimos en Venezuela, chevere.

Y resulta que nada de eso está chevere si uno pretende criar a sus hijos en un hogar cristiano. Así que de ahora en adelante, bye bye, Friends!

Los invitamos a que nos digan en los comentarios de abajo como les va en sus batallas diarias contra lo que el Demonio quiere meter en las mentes de nuestros pequeños y vulnerables hijos por medio de la TV y la Internet.

Ahí nos vemos.

El diabólico mensaje de la serie “Friends”