Arriesgando por el Evangelio (o de la irracionalidad de ser cristiano)

Ayer fue el último domingo de evangelización en las plazas que hacemos las comunidades del Camino Neocatecumenal en todo el mundo durante los domingos de Pascua. Y que cierre nos ha tocado.

¿Recuerdan que les comentaba hace algunas entradas que este año nos había tocado ir a un sector bastante pobre y peligroso? Pues no era exageración mía. Mientras nos reuníamos en el lugar desde donde partía la procesión hacia el sitio donde se daban las catequesis nos enteramos de que en ese sitio se estaba dando una batalla campal, a tiros; entre dos bandas armadas.

¡¿Y allá es donde se supone que tenemos que ir a evangelizar?! – pensaba más de uno. Aquí hay muchas mujeres y niños pequeños. ¿Como ir a meternos en la boca del lobo, justo en medio de una plomazón?

Pues nada. El Espíritu Santo actuó y nos llevó justo hacia allá. El responsable de la comunidad de Los Rastrojos (parroquia con la cual nos tocaba organizar estos encuentros) nos reunió y nos explicó que la balacera ya se había acabado y que aquel que todavía sintiera demasiado miedo de ir hasta allá tenía plena libertad de regresarse a su casa y que no pasaba nada. Por otro lado; aquel que se sintiera animado o impulsado por el Espíritu Santo que se fuera con él a terminar la misión.

Ni uno solo se regresó.

Y he aquí donde viene esto de la irracionalidad de ser cristiano. Ayer ninguno de los que estábamos allí se dejó dominar por el miedo a la muerte. El miedo estaba allí, obviamente; pero no pudo más que el deseo de anunciar la victoria de Nuestro Señor Jesucristo sobre la muerte. Bastante irracional, ¿no les parece? Pero es una irracionalidad asumida con conciencia. El que se mete a cristiano lo hace sabiendo que está escogiendo el camino de los locos, de los que no miden consecuencias, de los que son capaces de cualquier cosa; a cambio de hacerse uno con el Señor. A cambio del cielo.

El que se meta a cristiano sacando cuentas y haciendo cálculos está pelando bola, compadre. En esto te metes de cabeza o no te metes en lo absoluto. Más o menos eso fue lo que me quedó de la experiencia de ayer.

Los dejo con algunas fotos (ayer me atreví a llevar mi cámara a La Alfarería – ¿otro acto irracional, quizás?) tomadas en este último domingo de misión.

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Arriesgando por el Evangelio (o de la irracionalidad de ser cristiano)

Nuevas familias en misión

El próximo lunes, 17 de enero, el Papa Benedicto XVI recibirá en audiencia a los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el sacerdote Mario Pezzi para enviar a 230 nuevas familias en misión en 46 naciones.

(InfoCatólica) Kiko, Carmen y el padre Mario estarán acompañados de los equipos itinerantes responsables del Camino en más de 120 naciones. Además, estarán presentes los 78 rectores de los seminarios Redemptoris Mater, numerosos sacerdotes y seminaristas, familias en misión, missio ad gentes y communitates in missionem.

El Papa inaugurará también 13 nuevas missio ad gentes en Europa (Alemania, Austria, Macedonia, Francia, Ucrania, Suecia, Hungría) y Sudamérica (Venezuela), que se unirán también a las otras enviadas en ocasiones anteriores. Cada una de estas comunidades está constituida por un presbítero acompañado de dos o tres familias numerosas que, a petición de un obispo, reciben el mandato de evangelizar zonas descristianizadas o paganas.

En 1995 Juan Pablo II dijo en el VI Simposio de los Obispos Europeos que para responder a la secularización de Europa es necesario volver al “primer modelo apostólico”. A ello responden estas missio ad gentes, que se reúnen en las casas en medio de los no bautizados, desarrollando ese primer modelo. Después de 4 años de esta experiencia se ha podido constatar que muchos paganos se están acercando a la Iglesia.

No deja de llamarnos la atención que una de las missio ad gentes sea aquí en Venezuela. Recemos por ellos y porque, si así Dios lo tiene dispuesto, algún día estemos nosotros también dispuestos a llevarle la Buena Nueva al mundo entero.

Nuevas familias en misión

Benedicto XVI en Gran Bretaña

Con mucha valentía su Santidad, el Papa Benedicto XVI se encuentra en estos momentos en las islas británicas con motivo de la pronta beatificación del Cardenal John Henry Newman. Y decimos con mucha valentía porque no es para nadie un secreto el escaso amor que se profesa en el Reino Unido por el sucesor de Pedro, y por la iglesia Católica en general.

Me he tomado la libertad de traducir parte del mensaje que le dirigió el Santo Padre a la reina Elizabeth II cuyo texto original en inglés pueden conseguir aquí.

El nombre “Holyroodhouse”, la residencia oficial de Su Majestad en Escocia rememora a la Santa Cruz y señala las profundas raíces cristianas que aun se encuentran presentes en cada capa de la vida británica. Los monarcas de Inglaterra y Escocia han sido cristianos desde épocas muy remotas e incluyen a grandes santos como Eduardo El Confesor y Margarita de Escocia. Como usted lo sabe, muchos de ellos ejercieron a conciencia su deber soberano a la luz del evangelio y de esta manera moldearon permanentemente a la nación desde los niveles más profundos. Como resultado, el mensaje cristiano ha sido parte integral del lenguaje, pensamiento y cultura de los pueblos de estas islas por mas de mil años. El respeto de sus antepasados por la verdad y la justicia, por la misericordia y la caridad viene desde una fe que continua siendo una gran fuerza en favor del bien en su reino, para el gran beneficio tanto de cristianos como de no cristianos.

Añade el Papa:

Hoy, el Reino Unido se esfuerza por ser una sociedad moderna y multi-cultural. Que en esta difícil empresa mantenga siempre el respeto por aquellos valores tradicionales y expresiones culturales que las formas más agresivas del secularismo ya no valoran y ni siquiera toleran. Que no se obscurezca el fundamento cristiano que da basamento a sus libertades, y que ese patrimonio, que siempre ha servido bien a la nación, sea el ejemplo que su gobierno y su pueblo den a los dos mil millones de miembros de la Commonwealth y a la gran familia de naciones anglo-parlantes alrededor del mundo.

Unámonos todos los cristianos, católicos o no, en oración por las intenciones de Benedicto XVI, especialmente por las que lo llevan en este histórico viaje al Reino Unido, para que allí continúe ardiendo con fuerza la luz del evangelio. ¡Que viva el Papa! ¡Que viva la Iglesia!

Benedicto XVI en Gran Bretaña