21 Hijos

El fecundo matrimonio

Se cuenta y no se cree. De hecho, desde hace años mi padre ha contado la historia de un matrimonio caroreño que tuvo 18 hijos y la cosa siempre me sonó a un cuento exagerado. Ahora me entero de esto y no me queda sino maravillarme ante la providencia de Dios.

Un matrimonio italiano, Settimio Manelli (1886-1978) y Licia Gualandris (1907-2004), además de vivir largas vidas tuvieron la gracia de estar abiertos a la vida y de recibir los 21 hijos que Dios les envió. Y para los que piensen que eso era antes, que ahora todo es más difícil y no se pueden tener tantos hijos: Settimio y Licia se casaron en 1926 y tuvieron sus hijos en la Europa de la II Guerra Mundial. Resulta difícil imaginar una época más dura.

Es simplemente cuestión de creer que Dios provee. Esta pareja así lo hizo y dejó a sus 21 hijos como testimonio del amor de Dios ante el mundo entero . No en vano la iglesia está estudiando la posibilidad de beatificarlos, lo que haría que se conviertan en el tercer matrimonio en ser elevado a los altares.  Patricia, tenemos bastante trabajo por delante: ¡apenas nos faltan 17 hijos para alcanzar a los futuros santos!

Recemos por todos los matrimonios abiertos a la vida quienes valientemente y con la certeza de que Dios no se deja vencer en generosidad han estado dispuestos a que sea El quien decida cuantos hijos se tienen, haciendo siempre todas las cosas nuevas.

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21 Hijos

¿Rezar antes de la cama?

No vamos a hablar aquí de las oraciones que decimos al acostarnos a dormir. Estamos hablando de la oración que todo matrimonio cristiano debería decir antes de acostarse, no precisamente a dormir.

Recuerdo claramente las caras que pusimos Paty y yo hace unos cuantos años, cuando escuchamos de uno de nuestros catequistas que los matrimonios cristianos, antes de hacer el amor, rezan. En nuestra inmadurez en la fe para aquel entonces no podíamos concebir que justo en el momento apasionado y fogoso del foreplay se pudiese uno detener  para rezar???!!!

Con el paso del tiempo nos hemos ido dando cuenta de que nos es así como funciona la cosa. Se trata sencillamente de que al entrar a la habitación (a dormir o a lo que sea) los esposos dicen una oración para que el Señor se haga presente y santifique el tálamo nupcial, de forma tal que lo que suceda allí durante la noche sea algo santo, puro y sacramental, si se quiere.

¡Ojo! Debemos confesar que seguimos siendo unos inmaduros en la fe desde este punto de vista. Rara vez (por no decir que nunca) hacemos esta oración para santificar el acto conyugal.

Les preguntamos ahora, y quisiéramos que en verdad se abra una conversa al respecto en los comentarios a esta entrada: ¿Rezas con tu esposo/a antes de irte a la cama, o dejas que las cosas pasen de forma natural y espontanea, sin meter mucho a Dios en esto?

¿Rezar antes de la cama?