A poner los pies sobre la tierra

Esto solo se atraviesa de una forma
Esto solo se atraviesa de una forma

Si hay algo de la Cuaresma que resulta verdaderamente efectivo, al menos en mi humilde opinión; es que cuando se vive plenamente y poniendo en práctica las enseñanzas de la Iglesia, no hay mejor momento para ponernos de cara a nuestra realidad con los pies sobre la tierra. Dicho en otras palabras: es la gran oportunidad de dejarnos de tonterías y de todas esos recursos a los que acudimos buscando alienarnos para así poder tomar nuestra historia en peso y darnos cuenta de que es lo que quiere Dios con nosotros.

Hoy, Miércoles de Ceniza, comienza de nuevo este tiempo en el que por medio del ayuno, la oración y la limosna; el Señor nos invita a atravesar el desierto de nuestras vidas y no dejarnos vencer por las tentaciones. Tal cual como lo hizo Jesús. Sabemos que no va a ser fácil. La sensualidad del pan y los placeres, nuestras limitaciones y humillaciones así como nuestra tendencia a adorar al dios dinero (entre tantos otros) solo pueden ser vencidos poniendo en práctica lo que nos enseña la Iglesia. No hay otra.

Ayer nos invitaban en el anuncio de Cuaresma a vivir este tiempo con radicalidad. ¡Que el Señor no quiere cristianos de segunda o de tercera! ¡Nos quiere perfectos! Esa perfección, lo saben ustedes y lo se yo, solo es alcanzable en Jesucristo. ¡Animo, hermanos! Tengan todos una feliz y santa Cuaresma.

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A poner los pies sobre la tierra

Además de orar…

La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.

Salmo 28

De una cosa estoy convencido. Lo que va a pasar en Venezuela en los próximos días, a raiz de las elecciones presidenciales va a ser una especie de teofanía para nosotros los que creemos en Dios. Por eso decíamos en Twitter hace un par de días:

Por lo tanto no bastará con solo rezar. Será bueno y necesario que a la oración unamos un gesto de privación de esas cosas superfluas que nos dan placer. Que ayunemos, pues. Y tampoco solo eso bastará. Si a nuestra oración y ayuno le añadimos la limosna, un desprendimiento material en beneficio de alguien más necesitado que nosotros; entonces puede que experimentemos este paso del Señor sin morir en el intento. Hallando refugio en la Virgen María, la hendidura en la roca donde esperamos mientras pasa su gloria.

Así que ya saben todos: A rezar la novena por Nuestra Señora del Rosario, acompañándola de ayuno y limosna. Quizá también habrá alguno que se sienta movido por el Señor a interrumpir el sueño y se ponga a orar de rodillas a eso de las 3 de la madrugada. Quien sabe.

Dios no nos va a abandonar a esta hora. Estoy seguro de que no lo va a hacer.

Además de orar…

¿Como va la Cuaresma?

Pensando en que ya estamos a mitad de la cuarta semana del tiempo de Cuaresma, me pareció interesante detenerme un momento y pensar un poco sobre lo que ha sido este tiempo de gracia que la Iglesia celebra como preparativo a la Pascua.

¿Como les ha ido a ustedes? ¿Han tenido oportunidad de practicar ayuno, oración y limosna para combatir las tentaciones de los placeres y los falsos ídolos que salen a nuestro encuentro en este tiempo?

Yo por mi parte les puedo decir que esta ha sido una Cuaresma distinta a las demás. A parte de haber tenido la gracia de que el Señor me haya inspirado una forma excelente de ayunar (no les digo cual porque como todos saben, el ayuno se practica en secreto, con Dios como único testigo), hemos asistido el pasado fin de semana a la convivencia de la segunda parte del Padre Nuestro, uno de los pasos del Camino Neocatecumenal que nos llevan a la fe adulta. Por lo tanto les puedo decir en verdad que “el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

Los dejo con estas fotos tomadas durante la convivencia y con la invitación a que en los comentarios nos hagan saber como les ha ido durante estos días y como se preparan para la inminente Pascua.

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Galería

Tiempo de Cuaresma

Primer domingo de cuaresma. El Señor ha querido que desde el Miércoles de Cenizas entremos una vez más en este tiempo tan importante para la iglesia. Y al igual que en años anteriores me hago mas o menos las mismas preguntas. ¿Por que la cuaresma? ¿Para que?

La iglesia nos sugiere la práctica de tres cosas para que encontremos las respuestas a esas interrogantes: el ayuno, la oración y la limosna.

El ayuno nos pone de cara a la tentación del pan. El anzuelo que nos tiende el Maligno para que pensemos que la vida la hallamos en los bienes materiales, en el dinero y en darle a nuestro cuerpo todo lo que nos pida.  De creernos este engaño somos capaces de cualquier cosa para que no nos falten las cosas que creemos esenciales para poder vivir. Al privarnos de estas cosas estamos arriesgando un poco en nuestras seguridades y nos damos cuenta que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Al orar le ponemos coto a la tentación de la historia. Esa en la que el Engañador nos dice que nuestra historia está mal hecha y que tenemos que hacer lo que sea para cambiarla y hacerla buena. Pensamos en cosas como emigrar, renunciar a nuestro empleo, divorciarnos o abortar ese embarazo no deseado. Incluso en lanzarnos desde lo “mas alto del Templo” para obligar a Dios a hacernos el milagro. Para obligarlo a hacer nuestra voluntad. Orando seriamente evitamos tentar al Señor, nuestro Dios.

Por último, Satanás nos susurra al oído que este Dios no sirve, que es necesario reemplazarlo por otro o por otros: entonces nos postramos y adoramos a nuestro BlackBerry, a nuestra laptop, a nuestro carro o a nuestra cuenta de ahorros. En definitiva, somos capaces de adorar hasta el mismísimo demonio para ver si nos cumple las promesas (falsas todas, dicho sea de paso) que nos ha hecho. A esto se le da respuesta dando limosna, practicando la caridad, desprendiéndonos seriamente no solo de nuestro dinero, sino de nuestra vida misma para que el prójimo la gane.

Esta tarde nuestros catequistas nos anunciarán la cuaresma. Esperemos que el Señor nos permita entrar de veraz en este tiempo desértico, en esta especie de catecumenado concentrado donde podremos vernos tal cual somos y lo necesitados que estamos de conversión.

Tiempo de Cuaresma