Miércoles santo medio pagano (o pagano y medio)

Este calor hay que combatirlo con todos los medios posibles
Este calor hay que combatirlo con todos los medios posibles

Que curioso. Ayer decíamos que la semana santa no es un tiempo de vacaciones sino de preparación para la Pascua. Pues bien, el día de ayer, miércoles santo, se sintió verdaderamente como uno de vacaciones y más nada. Lo único que hicimos que pudiese diferenciarse de las vacaciones paganas de la mayoría de la gente es haber rezado laudes por la mañana y el rosario por la tarde. El resto del día fue de descaso y placer. Que tampoco es que eso esté del todo mal. 

Por la mañana y hacia el mediodía nos quitamos el calor en la piscina de la urbanización y luego de descansar un poco en la tarde nos fuimos a casa de mis padres a una parrillada (o asado, como le dicen en algunas partes) junto con otros familiares.

Y eso fue todo. Como decíamos, un miércoles santo, no tan santo.

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Miércoles santo medio pagano (o pagano y medio)

Laudes con la Divina Pastora

Las niñas y la Divina PastoraComo lo hemos dicho en más de una ocasión, para nosotros la Semana Santa comienza con el regreso de la imagen de la Divina Pastora a su templo en el pueblo de Santa Rosa, el cual queda justo al lado de Barquisimeto y desde donde sale a peregrinar por todas la parroquias de nuestra ciudad cada 14 de enero.

La última parroquia en recibir a la Virgen es la Consolación. Nuestra parroquia. Hace su llegada el viernes de Concilio y después de pernoctar emprende su trayecto final hasta Santa Rosa el sábado por la tarde. Previamente, entre los muchos homenajes, misas y celebraciones que tienen lugar; los hermanos de las comunidades neocatecumenales (y todo aquel que se nos quiera sumar) rezamos laudes en presencia de la imagen de nuestra Santa Madre. Así hicimos esta mañana para luego pasar buena parte del día en casa de mis padres. La tarde/noche fue de descanso en casa, a pesar de que Paty salió a hacer algunas diligencias en compañía de Santiago e Isabel.

Eso es todo por hoy. Los dejo con este impactante vídeo del encuentro entre dos papas – he ahí una frase que uno no dice a cada rato – sucedido en Castel Gandolfo donde Francisco visitaba a su predecesor, Benedicto XVI.

Ya veremos como nos va mañana con los ramos y el anuncio de Pascua.

Laudes con la Divina Pastora

El poder de la oración (o de como el Señor viene a consolarnos)

Ya con anterioridad hemos hecho mención a la casa que hemos comprado, hace un año aproximadamente, y a los distintos trabajos y arreglos que hemos tenido que hacerle a fin de volverla habitable y poder mudarnos a ella. Han sido unos meses de arduo trabajo y al fin, después de numerosos esfuerzos de todo tipo (físico, financiero, psicológico, etc…) henos ya a punto de mudarnos a nuestro propio hogar.

La causa de nuestras angustias y desvelos

Durante este fin de semana, sin embargo, con mucha tristeza y no menos rabia, nos hemos percatado de una expansión horrorosa que un vecino está llevando a cabo en su casa, la cual queda prácticamente detrás de la nuestra. Si sigue por donde va, no solo nos veremos privados de nuestra privacidad en un alto grado, sino que el valor de nuestra propiedad se verá negativamente afectado con bastante seguridad.

Regresamos al apartamento donde hemos vivido alquilados estos últimos meses en un estado semi-depresivo, dándole vueltas en nuestras cabezas a las posibles acciones a tomar. Gracias a Dios el Espíritu Santo nos movió a la oración y con salterio en mano nos dispusimos a hacer la oración de las laudes, que aun no habíamos hecho a esa hora de la mañana. Y vean como el Señor se ha aparecido en medio del comentario al evangelio del día que tomamos de esta página, y como nos ha cambiado la tristeza en alegría, gracias al consuelo que solo Él puede dar. Citamos lo que dice el Rev. D. Josep Vall, de Barcelona, España:

En el Evangelio del día, el Señor habla a los Apóstoles acerca de la alegría que han de tener: «Que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado» (Jn 15,11). En efecto, el cristiano, como Matías, vivirá feliz y con una serena alegría si asume los diversos acontecimientos de la vida desde la gracia de la filiación divina. De otro modo, acabaría dejándose llevar por falsos disgustos, por necias envidias o por prejuicios de cualquier tipo. La alegría y la paz son siempre frutos de la exuberancia de la entrega apostólica y de la lucha para llegar a ser santos. Es el resultado lógico y sobrenatural del amor a Dios y del espíritu de servicio al prójimo.

Romano Guardini escribía: «La fuente de la alegría se encuentra en lo más profundo del interior de la persona (…). Ahí reside Dios. Entonces, la alegría se dilata y nos hace luminosos. Y todo aquello que es bello es percibido con todo su resplandor». Cuando no estemos contentos hemos de saber rezar como santo Tomás Moro: «Dios mío, concédeme el sentido del humor para que saboree felicidad en la vida y pueda transmitirla a los otros». No olvidemos aquello que santa Teresa de Jesús también pedía: «Dios, líbrame de los santos con cara triste, ya que un santo triste es un triste santo».

Así que ya sabemos que las cosas se enfrentan es con mucha alegría y confianza en el Señor. Es Él quien lleva nuestras vidas y lo hace todo perfecto. Ya veremos como se soluciona (o no) el problema con el vecino, sabiendo que lo importante es la experiencia de Dios que nos quede al final de todo.

El poder de la oración (o de como el Señor viene a consolarnos)

María Claudia lee los salmos

Ya antes hemos anunciado cuando a los varones les ha tocado leer los salmos por primera vez al rezar laudes los domingos en la mañana. Pues bien, hoy le ha tocado a María Claudia, quien a sus 7 años de edad y en primer grado, el Señor le ha regalado poder leer las bellísimas oraciones contenidas en los salmos.

 Vemos como el Señor nos sigue bendiciendo con hijos que van creciendo en la fe. Pronto y con el favor de Dios estaremos colgando una entrada que diga “Santiago toca la guitarra y se aprende los cantos del Camino Neocatecumenal”.

Recen porque así sea.

María Claudia lee los salmos

¡Mas tarde, ahorita estamos rezando!

Pues ¿que les parece? Eso fue lo que respondieron mis hijas a sus amiguitas quienes las llamaban a gritos para que salieran a jugar. Ante esta respuesta solo me queda imaginarme lo que pensarían las amigas: “¿Rezando? ¿Por que? ¿Para que?” Y es que no es secreto para nadie que en esta sociedad hemos optado por dejar a Dios fuera de nuestras vidas.

Sin embargo, en nuestra casa es un poco distinto. Los domingos en la mañana nos reunimos con los niños alrededor de la mesa del comedor y juntos hacemos la oración de la mañana, o laudes, siguiendo la liturgia de las horas. Es esta una excelente oportunidad para transmitirle la fe a los hijos y para que, en presencia del Espíritu Santo, conversemos un poco de nuestras cosas y de lo que esté sucediendo en la familia.

Nadie dijo que sería fácil rezar laudes con esta cantidad de niños

Volviendo a la respuesta tan natural de María Claudia e Isabel a sus amigas; la verdad es que esto sirvió para darme cuenta de lo natural que se ha vuelto la liturgia para nuestros hijos, quienes sin ningún tapujo ni vergüenza gritaban desde la ventana abierta de nuestro apartamento en el tercer piso del edificio lo que estaban haciendo. Estoy seguro de que siendo yo, quizá hubiese dicho algo así como “un momento que estoy ocupado en algo”.

La invitación es que aprovechen y nos dejen saber el papel que juega la oración y la espiritualidad en sus familias. ¡Hasta la próxima!

¡Mas tarde, ahorita estamos rezando!

Tiempo para rezar

Como la mayoría de las familias de ahora, la nuestra se halla a veces ahogada por la falta de tiempo para poder planificar y llevar a cabo todas las actividades que normalmente deben acometerse en el trajinar cotidiano. Pareciese que si tan solo el día tuviera un par de horas, mas lograríamos hacer todo lo que nos proponemos.

Adicionalmente, hace un par de días nuestros catequistas nos han dado instrucciones para que comencemos a rezar las horas intermedias y las vísperas, además de las laudes de la mañana que ya veníamos haciendo desde hace algunos años.

Ciertamente va a hacer falta que el Señor venga en nuestro auxilio para ayudarnos a organizar nuestro tiempo de modo que podamos meter estas oraciones en medio del caos cotidiano.  Sin duda alguna que va a ser así y seguro que rezar al amanecer, a mitad del día y luego al anochecer nos ayudará con las cargas que cada día trae consigo.

Dígannos como hacen ustedes a la hora de rezar. ¿Tienen tiempo suficiente? ¿Pasan a veces varios días sin que puedan agarrar el salterio por culpa del quehacer cotidiano?  Si rezan alguna de las horas intermedias, ¿cual de ellas están haciendo: tercias, sextas o nonas?  Seguramente el compartir nuestra experiencia con respecto a la oración diaria nos ayudará y veremos como es cierto que el Señor se hace presente y nos da consuelo, esperanza y fortaleza.

Tiempo para rezar

Rezando con el enemigo

La verdad es que no llegamos a rezar. Además, tampoco se podría considerar como enemigo. ¿O si? No sé. Lean y al final comenten.

Hace un par de días nos disponíamos Patricia y yo a rezar las laudes, cuando notamos que un grupo de Testigos de Jehová deambulaba por el edificio en funciones proselitistas. Al momento de tocar en nuestra puerta les abrí y me saludaron diciendo:

– Buenos días, les venimos a hablar de la Biblia y de la palabra de Dios.

A lo que yo respondí:

– ¡Excelente! Mi esposa y yo estábamos precisamente preparándonos para rezar laudes, por lo que las invitamos a que pasen adelante, recen con nosotros y después nos dicen lo que nos tengan que decir.

– Bueno, eso depende de qué tipo de rezos sean esos que hacen ustedes. ¿Están basados en la Biblia? – nos respondió una de las mujeres.

– Por supuesto que están basados en la Biblia. Nosotros somos Católicos y rezamos con el Salterio y la Biblia. ¿Se animan a rezar con nosotros? – insistí.

– Vamos a hacer una cosa – replicó la testiga. – Nosotras vamos al apartamento de al lado y así les damos chance a ustedes de que recen su cosa y después volvemos.

Al notar la astucia de la mujer le aclaré:

– Mira, la única forma de que nosotros les escuchemos lo que sea que tengan que decirnos es que primero ustedes recen laudes con nosotros; esa es nuestra condición.

– Bueno, otro día será – aclaró la mujer a la vez que se alejaban de nuestra puerta rumbo a algún otro hogar.

¿Que les parece? A mi entender a quedado comprobado que la mejor forma de evitar ser confundidos por “cualquier viento de doctrina”, es por medio de la oración. De las laudes en este caso.

Rezando con el enemigo