¡Esta alegría se tiene que compartir!

Resulta que hizo falta esto para que al fin me decidiera a desempolvar este viejo blog: Hoy Samuel y Santiago; los dos mayores, han completado su convivencia y después de casi dos meses de catequesis, dan inicio al andar hacia la fe adulta que es el Camino Neocatecumenal.

Parte de la nueva quinta comunidad de la parroquia La Consolación
Parte de la nueva quinta comunidad de la parroquia La Consolación

La verdad es que no se como dejé pasar casi dos años y medio sin actualizar LIEC. La verdad es que no se si este sea un nuevo inicio para el blog o si después de publicar esta entrada tenga que volver a pasar un par de años en el abandono. Han pasado tantas cosas desde que en octubre de 2013 escribiera sobre como María Claudia comenzaba a prepararse para su primera comunión (la cual tendrá lugar hacia finales de mayo de este año). Hemos tenido todo tipo de acontecimientos tanto a nivel personal como nacional y han sido tantas cosas que me hubiese gustado compartir por aquí con los lectores de este humilde blog. Pero lo de hoy no lo podía dejar pasar y gracias a Dios puedo hoy con mucho orgullo y alegría dejar asentado en estas lineas la inmensa gracia que el Señor ha tenido con esta familia al regalarnos esta nueva comunidad a la que dos de nuestros hijos pertenecen.

Verdaderamente Dios cumple sus promesas. Estando Paty y yo, junto con nuestra propia comunidad a pocos pasos de celebrar las bodas que el Señor nos prometiera hace unos 20 años, vemos como El hace todas las cosas nuevas. Samu y Santy: bienvenidos al Camino. Pa’lante es pa’allá!

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¡Esta alegría se tiene que compartir!

¿Ir a la playa en Semana Santa?

Nada de playa en Semana Santa
Nada de playa en Semana Santa

Como dirían nuestros hermanos colombianos y de los Andes venezolanos:

Como je le ocurre?

Pues si. Esos eran los planes que tenía el mayor de los hijos para la Semana Mayor que comienza este Domingo de Ramos. Un compañero de clases lo ha invitado a ir con su familia a pasarse unos días en su apartamento playero, lo cual habría estado fantástico si hubiese sido en cualquier otra época del año. Pero no haga muchos planes en Semana Santa, mijo. Usted sabe que una familia cristiana no va a la playa en estos días. Y no es que sea malo hacerlo. Simplemente tenemos cosas más importantes a que dedicarnos en estas fechas. Tenemos la liturgia de las horas, rosarios y vía crucis  en que participar. Tenemos la visita de la imagen de la Divina Pastora a nuestra parroquia. Tenemos la procesión de las palmas el Domingo de Ramos (donde cantaremos una vez más el Credo). Y por supuesto tenemos el triduo con el lavatorio de pies, la adoración de la cruz gloriosa y la solemne Vigilia Pascual; todo esto acompañado de sus respectivos preparativos.

Así que Samuel, ya sabe usted que como hermano mayor debe fijar el ejemplo y darle importancia a lo que importancia merece. Así lo conversamos ayer por la tarde en una conversación que tuvimos hombre a hombre; de padre a hijo y en la cual quedé muy gratamente impresionado con la reacción madura y comedida del gran Samu. Obviamente no quedó muy contento con nuestra negativa a dejarlo ir a la playa pero como sus padres estamos llamados a transmitirle la fe, y estoy seguro de que hemos hecho lo correcto.

Por otra parte y como ya es tradición, con esta entrada le damos inicio a la serie “Semana Santa 2013” donde día a día dejaremos plasmado aquí lo acontecido durante estos días que nos llevarán a la gran fiesta de la Resurrección del Señor. Para los que puedan estar interesados, aquí pueden revisar como nos fue en el 2012 y  2011.

¿Ir a la playa en Semana Santa?

Una mujer se esteriliza para poder conseguir trabajo

¿Tener hijos o conseguir trabajo?

Hoy mientras revisaba las actualizaciones en Facebook leí algo que me congeló la sangre en las venas. Una amiga colocaba el siguiente mensaje:

Ayer me llego un Curriculo Vitae en donde la chica decia, entre sus habilidades y destrezas, estar “ESTERILIZADA”

Vuelvo a leerlo y sigo sin saber que le puede estar pasando por la cabecita a alguien que es capaz de operarse para no tener hijos y poder así conseguir trabajo. Pero esa es la Venezuela en la que vivimos hoy en día. Un país en el que se acaba de aprobar una ley (con el cantinflerico nombre de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras – en serio, no se rían; así se llama) en la que es tal la cantidad de meses de descanso que se le otorgan a las mujeres trabajadoras que den a luz, que para muchas empresas no va a resultar atractivo contratar personal femenino en edad de procreación. De ahí que a esta pobre mujer no se le haya ocurrido mejor idea que echarse tijeras en sus trompitas de Falopio y mandar al quinto infierno el don que Dios le ha dado de ser madre y procreadora de vida.

Al menos queda el consuelo de que todos los comentarios añadidos a esa actualización en Facebook condenaban sin titubeos tan infeliz decisión por parte de esta buscadora de empleo. Es decir, no hemos llegado a la situación en la que este tipo de actitudes sean felicitadas y promovidas. Esperemos que Dios se apiade de ella y que si llega a la vejez, no sea esta una llena de soledad extrañando los hijos que nunca tuvo por estar tan afanada por un puesto de trabajo en aquellos lejanos días de juventud.

Actualizado

Estamos claros en que es muy probable que esta chica no se haya ido a esterilizar específicamente con la finalidad de mercadearse bien en el mercado laboral. Quien sabe en verdad porque lo habrá hecho. Lo que si es cierto, e igual de triste, es que ahora piense que eso es una destreza o habilidad que la coloca con ventaja frente a otras mujeres que si puedan y/o deseen tener hijos.

Lo más patético de todo es que quizá tenga razón.

Una mujer se esteriliza para poder conseguir trabajo

La esposa es el sol de la familia

Ya anteriormente hemos compartido con ustedes textos tomados del oficio de lecturas que nos han llamado la atención de algún modo especial. Hoy, al rezar laudes, nos hemos encontrado con esta hermosísima descripción que hace el Papa Pio XII de lo que es una mujer cristiana, madre y esposa. Que la disfruten:

La esposa es el sol de la familia

“La esposa viene a ser como el sol que ilumina a la familia. Oíd lo que de ella dice la sagrada Escritura: Mujer hermosa deleita al marido; mujer modesta duplica su encanto. El sol brilla en el cielo del Señor, la mujer bella en su casa bien arreglada.

Sí, la esposa y la madre es el sol de la familia. Es el sol con su generosidad y abnegación, con su constante prontitud, con su delicadeza vigilante y previsora en todo cuanto puede alegrar la vida a su marido y a sus hijos. Ella difunde en torno a sí luz y calor; y, si suele decirse de un matrimonio que es feliz cuando cada uno de los cónyuges, al contraerlo, se consagra a hacer feliz, no a sí mismo, sino al otro, este noble sentimiento e intención, aunque les obligue a ambos, es sin embargo virtud principal de la mujer, que le nace con las palpitaciones de madre y con la madurez del corazón; madurez que, si recibe amarguras, no quiere dar sino alegrías; si recibe humillaciones, no quiere devolver sino dignidad y respeto, semejante al sol que con sus albores alegra la nebulosa mañana, y dora las nubes con los rayos de su ocaso.

La esposa es el sol de la familia con la claridad de su mirada y con el fuego de su palabra; mirada y palabra que penetran dulcemente en el alma, la vencen y enternecen y alzan fuera del tumulto de las pasiones, arrastrando al hombre a la alegría del bien y de la convivencia familiar, después de una larga jornada de continuado y muchas veces fatigoso trabajo en la oficina o en el campo o en las exigentes actividades del comercio y de la industria.

La esposa es el sol de la familia con su ingenua naturaleza, con su digna sencillez y con su majestad cristiana y honesta, así en el recogimiento y en la rectitud del espíritu como en la sutil armonía de su porte y de su vestir, de su adorno y de su continente, reservado y a la par afectuoso. Sentimientos delicados, graciosos gestos del rostro, ingenuos silencios y sonrisas, una condescendiente señal de cabeza, le dan la gracia de una flor selecta y sin embargo sencilla que abre su corola para recibir y reflejar los colores del sol.

¡Oh, si supieseis cuán profundos sentimientos de amor y de gratitud suscita e imprime en el corazón del padre de familia y de los hijos semejante imagen de esposa y de madre!”

El sol de la familia rodeado de estrellas

No se ustedes, pero yo en lo particular he visto a mi amada Patricia reflejada en esta lectura. ¡Que Dios te siga haciendo cada vez más verdadera hija Suya, Paty-Paty!

La esposa es el sol de la familia

21 Hijos

El fecundo matrimonio

Se cuenta y no se cree. De hecho, desde hace años mi padre ha contado la historia de un matrimonio caroreño que tuvo 18 hijos y la cosa siempre me sonó a un cuento exagerado. Ahora me entero de esto y no me queda sino maravillarme ante la providencia de Dios.

Un matrimonio italiano, Settimio Manelli (1886-1978) y Licia Gualandris (1907-2004), además de vivir largas vidas tuvieron la gracia de estar abiertos a la vida y de recibir los 21 hijos que Dios les envió. Y para los que piensen que eso era antes, que ahora todo es más difícil y no se pueden tener tantos hijos: Settimio y Licia se casaron en 1926 y tuvieron sus hijos en la Europa de la II Guerra Mundial. Resulta difícil imaginar una época más dura.

Es simplemente cuestión de creer que Dios provee. Esta pareja así lo hizo y dejó a sus 21 hijos como testimonio del amor de Dios ante el mundo entero . No en vano la iglesia está estudiando la posibilidad de beatificarlos, lo que haría que se conviertan en el tercer matrimonio en ser elevado a los altares.  Patricia, tenemos bastante trabajo por delante: ¡apenas nos faltan 17 hijos para alcanzar a los futuros santos!

Recemos por todos los matrimonios abiertos a la vida quienes valientemente y con la certeza de que Dios no se deja vencer en generosidad han estado dispuestos a que sea El quien decida cuantos hijos se tienen, haciendo siempre todas las cosas nuevas.

21 Hijos

¡Cuidadito con esto!

Hoy me he encontrado en el portal católico Aciprensa, con este anuncio que en el mejor de los casos me ha dejado algo confundido.

Para los que tengan flojera de irse a leer el artículo en cuestión, de lo que en resumidas cuentas se habla allí es de un curso del método Billings que pronto estarán ofreciendo en Perú. ¿Y que tiene de malo el método Billings?, se podrá preguntar algún desprevenido. A fin de cuentas, ¿no es tan solo un método natural para evitar embarazos basándose en la identificación de los días fértiles en el ciclo menstrual de la mujer?

Quizá en realidad el problema sea de pura semántica. Quizá no. Quizá el peso de las palabras pueda verdaderamente modificar el fondo de una realidad. O quizá esta realidad ya venga deforme. El hecho es que hay que tener mucho cuidado al decir ciertas cosas. Que un portal católico como el anteriormente citado anuncie un curso del método Billings dictado por un “Centro de Promoción Familiar y Regulación de la Fertilidad” resulta a lo menos, conflictivo. Y volvemos al tema de la semántica. El organismo a cargo de este curso tiene como parte de su nombre la frase regulación de la fertilidad. La última vez que revisé, la iglesia católica defendía a la vida y la apertura confiada a la fecundidad. ¿Y este organismo se llama Centro de Promoción Familiar y REGULACION DE LA FERTILIDAD? Cuidadito con esto.

Para terminar les transcribimos el párrafo final del anuncio:

Los miembros de CEPROFARENA recordaron que el Método Billings, además de ser efectivo, contribuye a llevar un “estilo de vida moderno, efectivo, científico y ecológico para planificar la familia y fortalecer los lazos conyugales”

¿Planificar la familia? ¿Desde cuando los católicos comprometidos planificamos nuestras familias? Una cosa es hacer uso del conocimiento que tenemos de nuestros tiempos fértiles para practicar la abstinencia y espaciar un poco los embarazos en aquellos casos que medicamente lo ameriten y otra cosa completamente distinta es usar el Billings como un simple anticonceptivo. De ahí a usar un condón o tomar pastillas anti-conceptivas no hay mucha diferencia, a decir verdad.

Llámenme radical o como ustedes lo prefieran pero estas cosas no se pueden tratar a la ligera. O estamos abiertos a la vida o no lo estamos. O recibimos los hijos que Dios nos da o no los recibimos. Cuidadito con esto.

¡Cuidadito con esto!