¡Abbá, Padre!

Hace dos años comenzamos esta segunda iniciación a la oración en la que hemos ido descubriendo como es que Jesús quiere que recemos: El Padre Nuestro.

Pues bien, ahora nos encontramos en su tercera y última etapa; y lo único que podemos decir es que a estas alturas del Camino y gracias al Espíritu Santo que va obrando en nosotros, podemos comenzar a ver esa filiación divina que nos permite exclamar con confianza: ¡Abbá, Padre!

Para no entrar en mas detalles y dejar que cada quien viva esta maravilla en su debido momento, me limitaré por lo pronto a compartir algunas fotos de la convivencia que da inicio a este paso y que tuvimos ya hace un mes aproximadamente.

Y siguiendo en la onda de ponernos al día con los últimos acontecimientos de la familia y de la comunidad, atentos con la entrada de mañana que será bien especial; al menos para los Silva Cedeño. 

 

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Ultimo día de clases (o de como hoy me siento más viejo por tener un hijo en secundaria)

¡Adiós camisa roja, hola camisa blanca!

He aquí que hoy 12 de julio (estaría mi hermano Reinaldo cumpliendo 40 años) marca un hito en la historia de los Silva Cedeño. No solo Isabel, la menor de los hijos, ha tenido hoy su última clase en pre-escolar, sino que casualmente y quizá de forma mas memorable aún, Samuel ha dado el gran paso de dejar atrás la etapa de educación primaria para comenzar pronto el bachillerato, que es como le decimos aquí en Venezuela a la etapa de educación secundaria que antecede a la universidad.

 

Y hablando de la universidad…

He ahí el problema. Tener un hijo en la secundaria es algo que creo poder soportar. Pero lo que si me hace sentir anciano con bastón y mascara de oxigeno es pensar que en cinco años seré el padre de un muchacho rumbo a la universidad (con el perdón de todos nuestros envejecidos lectores con hijos universitarios).

¡Adiós camisa blanca, hola camisa azul!

En fin, la vida no se detiene y hay que adaptarse a las nuevas etapas que por pura gracia de Dios nos va tocando vivir. Lástima que Reinaldo no esté con nosotros para experimentar ninguna de estas cosas, pero estoy seguro de que lo disfrutando por él en las eternas moradas, a la diestra del Padre, supera con mucho cualquier graduación o meta alcanzada aquí en la tierra.

Debe de estar muerto de la risa con mis angustias por la vejez.

Ultimo día de clases (o de como hoy me siento más viejo por tener un hijo en secundaria)