Convivencia (y el testimonio de un adulto en la fe)

Reconozco que se me ha hecho un poco tarde la hora de publicar esta entrada dominical, pero más vale tarde que nunca y como oficialmente todavía es domingo, aquí va esto.

Hoy la comunidad tuvo su convivencia mensual y sin entrar mucho en detalle por razones obvias, les cuento que tuvimos el testimonio de un hermano al que le acaban de diagnosticar cáncer. Por su forma de hablar del tema y por lo que conozco de él luego de varios años haciendo juntos el Camino, puedo decirles con seguridad que hoy he visto a un cristiano adulto; a un hombre de fe. Ojalá el Señor me regale poder dar las señales de vida eterna que este hermano está dando cuando llegue el momento de la prueba. Porque este ha de llegar, no me quepa la menor duda.

Los dejo con esta foto de nuestro responsable mientras le impartía la bendición a los niños de la comunidad.

Convivencia. Nuestro responsable imparte la bendición a los niños de la comunidad.

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Convivencia (y el testimonio de un adulto en la fe)

Terceros Escrutinios

Cuando junto con mis hermanos de la primera comunidad de la parroquia La Consolación hicimos el paso de los segundos escrutinios hace ya unos cuantos años, por un momento llegué a pensar  que ya lo más difícil había quedado superado y que de ese momento en adelante el Camino Neocatecumenal sería en bajadita.

Mis queridos hermanos de comunidad

Nada más distante de la verdad. Es cierto que los primeros dos escrutinios son momentos que marcan un antes y un después en la vida de todo catecúmeno, pero también es cierto que hay un tercer escrutinio mucho más definitivo que nos espera a todos tarde o temprano. Se trata de la enfermedad, la vejez y la muerte. Un momento especial que nos regala Dios para que podamos ver con claridad de que estamos hechos antes de encontrarnos cara a cara con El.

Hace unos años colocábamos esta entrada relacionada con la muerte de Reinaldo, mi hermano; en la que comenzábamos hablando de la Shekhinah de Dios. Ahora le corresponde a una hermana de comunidad ser el lugar donde se hace presente la gloria del Señor. Pues el cristiano aprende a ver en los ancianos, en los enfermos y en los moribundos la huella patente del Señor. A Dios haciendo acto de presencia. Esta hermana de la que hablo se encuentra recibiendo tratamientos de radio y quimioterapia y ya es una persona de avanzada edad. Dios quiera y pueda salir airosa de esta prueba, pero si es Su voluntad que de aquí se inicie su viaje a la patria celestial no nos quedará otra que asegurarnos de que este último escrutinio no lo haga ella sola, sino rodeada de su comunidad la cual estará rezando por ella en todo momento.

¿Que dicen? ¿Se nos unen en oración? Sabíamos que si. Gracias y que el Señor se  los retribuya con un ciento por uno.

Terceros Escrutinios

¿Por que los cristianos no lloramos ante la muerte?

Esa pregunta me la hizo hoy Samuel, nuestro hijo de 11 años de edad, cuando llegábamos a la funeraria tras la muerte de una hermana de las comunidades neocatecumenales quien se durmiese en el Señor en horas de la madrugada de hoy.

Antes de ofrecerle una respuesta, lo emplacé para que fuese el mismo quien descifrara el llanto distinto de los cristianos cuando estamos de cara a la muerte (porque los cristianos si lloramos, solo que de manera distinta. Mas abajo explicamos un poco).

Me alegró mucho escuchar a mi hijo explicar: “Los cristianos no lloramos porque sabemos que el que se muere, en verdad no se ha muerto. Solo se ha ido a vivir al cielo”. ¡Bien por ti, Samu, que a tu corta edad ya has captado la esencia del Evangelio!

Luego, para ayudar a aclarar un poco todo el asunto, María Claudia (la 3ra, de 6 años de edad) nos recordó como ella nos había visto llorar un poco durante el sepelio de su tío Reinaldo.  Y aquí si hizo falta la explicación: A pesar de ser conocedores de la buena noticia de que Cristo ha vencido a la muerte, los cristianos seguimos siendo seres humanos con sentimientos y por eso lloramos un poco, y sin desesperanza o desconsuelo.

Les pedimos a todos que incluyan en sus oraciones a la familia Colmenarez para que Dios les de consuelo, refugio y fortaleza y se acuerden siempre de que el Señor los está amando infinitamente a esta hora. Nosotros, desde La Iglesia en Casa les decimos: ¡Felicitaciones! ¡Tienen una santa en el Cielo!

¿Por que los cristianos no lloramos ante la muerte?