La vida continua

Ya para dejar atrás el deprimente asunto de las elecciones en Venezuela y no seguir aburriéndolos con el temita, pasemos ahora a un evento mucho más intimo y familiar pero no por eso menos trascendental: ¡Samuel, nuestro hijo mayor, ha comenzado a usar franela azul para ir al colegio! Para los que vivan fuera de Venezuela, eso significa que ha comenzado su educación secundaria. Por allá en Julio compartíamos algo al respecto con ustedes y por lo pronto los dejamos con esta imagen del gran Samuel, tomada esta mañana justo antes de salir para el colegio, donde parece preguntarse que es lo que le espera en esta nueva etapa de su vida. ¡Animo, Samu, que el Señor está contigo!

¿Que posibilidades habrá de que me regrese a primaria?

De ñapa les dejamos estas fotos de lo que fue el último día de clases,  justo al concluir la misa de acción de gracias por haberse graduado de la educación primaria.

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La vida continua

Quisiera que mi hija fuera como Gloria Trevi

Hace unas semanas María Claudia, nuestra hija de 7 años, tuvo en su colegio el acto de fin de curso. Todo iba muy bien hasta que vimos algo parecido a esto:

A las maestras del pre-escolar no se les ocurrió mejor idea que agarrar a una de las niñas y disfrazarlas de Gloria Trevi para que interpretara la canción del video anterior, con el mismo baile y las mismas poses.

Ya pueden empezar a llamarme anticuado, conservador o hasta moralista, pero lo último que yo quisiera en realidad para una hija mía es que termine admirando y teniendo como un modelo a seguir a una mujer con este tipo de historial.

No se que tendrá Dios reservado para nuestros hijos; ciertamente no podemos tenerlos en unas burbujas protectoras todo el tiempo. Lo que si podemos hacer, sin embargo,  es tomar medidas y orar para que en lugar de Gloria Trevi, nuestras hijas quieran ser como la Madre Teresa de Calcuta cuando sean grades.

Lo más triste de todo, es que ese día en el colegio seguramente había varios padres que al ver ese acto pensarían lo que aparece como título a esta entrada.

Quisiera que mi hija fuera como Gloria Trevi

Nuestro hijo pre-adolecente

En medio del alocado ritmo de vida que la sociedad actual nos impone ha surgido un nuevo vocablo para describir una etapa de nuestras vidas: la pre-adolescencia.

Anteriormente se hablaba del proceso infancia-adolescencia-madurez-vejez. Pero como ahora estamos tan apurados en que nuestros niños sean grandes cuanto antes, apenas cumplen los 10 años (y a veces los 9) ya los dejamos de considerar niños y decimos con orgullo que tenemos un hijo “pre-adolescente”.

En casa actualmente hemos experimentado un poco lo que es esto con Samuel, el mayor de nuestros hijos, quien a sus once años de edad ya califica para esta fulana etapa. Lo que pasa es que Samuel en realidad sigue siendo un niño y nada mas que eso. Un niño al que ya están invitando a fiestas nocturnas donde no se juega sino que se baila y al que en el colegio le toca dejarse dar un “beso de media luna” (un beso casi-por-la-boca) por una amiguita de su salón en medio de uno de esos juegos de penitencias.

Y la verdad es que todo esto está bien. O por lo menos, no del todo mal. Eso si; siempre y cuando el respeto hacia la dignidad del otro (o de la otra) se mantenga intacto. Ya me tocó tener una charla con Samuel para asegurarme de que el entendiese que por encima de la presión de los amigos y de sus propios deseos debía siempre tener en cuenta la santidad del templo que es nuestro cuerpo. Esta primera conversación fue un tanto ligera y sin profundizar mucho en detalles, por supuesto; pero pensamos que estos temas son demasiado importantes para dejar para más tarde.

Ahora nos gustaría saber como ven ustedes estas cosas. ¿Tienen hijos en estas edades o ya plenamente en la adolescencia? ¿Como han abordado junto con ellos estos temas? Dejen sus comentarios y opiniones abajo y que comience la conversación.

Nuestro hijo pre-adolecente