El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra

Como veníamos diciendo, Dios le habló ayer a Venezuela y le habló de forma contundente. Algunos estamos afligidos y perturbados, pero como cristianos que somos creemos en el amor de Dios Padre y sabemos que solo en El vamos a encontrar refugio y consuelo en esta hora negra que vive nuestra nación.

También sabemos que las casualidades no existen. Les dejo a continuación la primera lectura del oficio de hoy, tomada del libro de Ben Sirá, como para que estemos seguros de que Dios está velando por nosotros en estos momentos. De eso no nos quede la menor duda.

“Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza: porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino.

Los que teméis al Señor, esperad en su misericordia, y no os apartéis, para no caer; los que teméis al Señor, confiad en él, que no retendrá vuestro salario hasta mañana; los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo perpetuo y salvación. Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor, y quedó defraudado?, ¿quién esperó en él, y quedó abandonado?, ¿quién gritó a él, y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

Ay del corazón cobarde, de las manos inertes; ay del hombre que va por dos caminos; ay del corazón que no confía, porque no alcanzará protección; ay de los que abandonáis la esperanza, ¿qué haréis cuando venga a tomar cuentas el Señor?

Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras; los que lo aman siguen sus caminos. Los que temen ofenderlo buscan lo que es de su agrado; los que lo aman cumplen la ley; los que temen al Señor disponen el corazón y se humillan delante de él. Entreguémonos en manos de Dios y no en manos de hombre, pues como es su grandeza así es su misericordia”.

Me impresiona mucho la última frase, tan llena de significado el día de hoy:

Entreguémonos en manos de Dios y no en manos de hombre, pues como es su grandeza así es su misericordia.

¡Animo hermanos, que Dios nos ama infinitamente y no nos va a dejar solos en esta hora!

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El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra