De todo un poco: un par de experiencias de esta semana

Hoy es domingo de pascua y en lugar de estar escribiendo nada por acá debería estar con mis hermanos de comunidad anunciando a Cristo Resucitado en la Gran Misión de las plazas. Resulta que me quedé dormido. Tan sencillo como eso. Puse la alarma para que me despertara la las 7:30 am y cuando se activó, en lugar de darle a snooze la apagué por completo. Cuando volví a abrir los ojos ya eran casi las 10 de la mañana y pues nada; decidí que ya no era hora para salir a la carrera a la evangelización, sino que más bien rezaríamos laudes en familia, como todos los domingos; lo que en definitiva no es sino una forma de evangelizarnos los unos a los otros en el seno del hogar.

Buscando a Dios. Déjame ver si está por aqui...
Buscando a Dios. Déjame ver si está por aqui…

Por otra parte, hace unos 4  o 5 días conversaba yo con las niñas sobre nuestra nueva situación económica y sobre algunos sacrificios que vamos a tener que hacer aquí y allá para que rinda el fulano dinerillo. Decía yo:

Recordemos que Dios provee. Nunca nos va a faltar aquello que realmente necesitamos para subsistir. Dios no nos va a dar más de lo que necesitamos, pues podríamos olvidarnos de El; ni menos para que no caigamos en la indigencia o en la necesidad de robar para poder vivir.

La gran pregunta es: ¿me creeré yo mismo todo esto que le anuncio a mis hijos?

Ahí se las dejo, pues.

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De todo un poco: un par de experiencias de esta semana

Un rotundo regreso a clases

Si no tengo cuidado voy a terminar así.

El día de ayer los niños comenzaron su nuevo año escolar y de igual forma Paty retornó al trabajo después de unas semanas de merecidas vacaciones, volviendo todos a retomar nuestra alocada y ultra-ocupada vida cotidiana.

Además de los horrorosos madrugonazos para poder dejar a los niños a tiempo en el colegio y de todas las tareas y trabajos escolares que tenemos por delante, sin duda lo que nos viene tanto en lo personal como en lo laboral, son unas semanas  bastante atareadas, por decir lo menos. En el trabajo ya nos estamos volviendo locos con el regreso de los alumnos  y la reorganización de grupos en el instituto de inglés donde trabajamos Paty y yo. Y para colmo a todo esto le tendremos que sumar el detallito de los trabajos de remodelación que estaremos llevando a cabo en la casa que tan misericordiosamente Dios ha querido que podamos comprar este verano.

Esperemos que por medio de la oración no se nos olvide que el Señor está siempre con nosotros y que no nos dejará solos en ninguna de estas cosas.

Que así sea.

Un rotundo regreso a clases

Un plomero en casa

El nombre de este blog, como ya todos saben, es La Iglesia en Casa. Pues bien; si las cosas siguen como van, pronto tendremos que cambiarle el nombre a “Un Plomero en Casa”.

¡Si señor! Tenemos un plomero viviendo con nosotros. O por lo menos así se siente. Ya van tres días desde que este noble trabajador se instalase en el seno de nuestro hogar para romper paredes, sacar tubos, volverlos a meter, dejarnos sin agua, dejar sin agua al edificio entero y en fin, seguramente ya ustedes sabrán de las delicias de tener que contratar los servicios de un plomero.

La culpa de nuestras angustias

Nuestra tragedia comenzó el martes en la tarde cuando Patricia, mi esposa me la mostró: silenciosa y traicionera, la inconfundible marca de humedad en una pared del baño nos decía que se avecinaban días oscuros, días de correr desesperados a la ferretería a comprar piezas agotadas o en algunos casos, equivocadas. Días de escuchar frases como: “mire jefe, dejeme decirle una cosa: el último plomero que pasó por aquí hizo un trabajo terrible”.

La verdad es que no debería de quejarme. El de esta oportunidad es un hombre callado y aparentemente responsable. Tampoco cobra mucho por sus servicios (¿mala señal? ¿Se trata de un “pirata” tal vez?). Pero eso sí, como todo buen plomero, hace su trabajo no en una hora o dos sino en casi una semana.

Esta tarde es la batalla final (creemos). Pensamos que se ha hallado la causa de la filtración y dentro de pocos minutos daremos inicio a la magia negra esa que hacen los plomeros para arreglar las cosas. Esperemos que nuestro nuevo amigo pueda pasar el fin de semana junto con su familia y no con la nuestra.

Para aquel que pueda estar interesado, estaremos actualizando esta entrada dentro de algunas horas, así que revisen para enterarse como terminó nuestro pequeño drama.

Actualización No 1: Ya en dos ocaciones se nos ha inundado el apartamento. En serio. Hemos visto nuestros muebles flotar. Lo peor es que ya es de noche y no se ve que esto esté por terminar. Recen por nosotros.

Actualización No 2: Tenemos los pies empapados y ya el primer plomero tuvo que ser despedido. Uno que acabamos de contratar de emergencia parece que si sabe lo que está haciendo. Son las 10 de la noche y llevamos 8 horas en esto. Recen por nosotros.

Actualización No 3: Es la 1:09 de la madrugada. Paty y yo acabamos de escurrir el agua del cuarto de las niñas, el último que nos faltaba, y pensamos que lo peor ha pasado. Mañana veremos como quedó el trabajo y le daremos gracias a Dios, sea lo que que sea, porque ha sido bueno con nosotros. Extenuado, me voy a dormir pidiéndole a Dios que nos bendiga a todos.

Un plomero en casa