Convivencia (y el testimonio de un adulto en la fe)

Reconozco que se me ha hecho un poco tarde la hora de publicar esta entrada dominical, pero más vale tarde que nunca y como oficialmente todavía es domingo, aquí va esto.

Hoy la comunidad tuvo su convivencia mensual y sin entrar mucho en detalle por razones obvias, les cuento que tuvimos el testimonio de un hermano al que le acaban de diagnosticar cáncer. Por su forma de hablar del tema y por lo que conozco de él luego de varios años haciendo juntos el Camino, puedo decirles con seguridad que hoy he visto a un cristiano adulto; a un hombre de fe. Ojalá el Señor me regale poder dar las señales de vida eterna que este hermano está dando cuando llegue el momento de la prueba. Porque este ha de llegar, no me quepa la menor duda.

Los dejo con esta foto de nuestro responsable mientras le impartía la bendición a los niños de la comunidad.

Convivencia. Nuestro responsable imparte la bendición a los niños de la comunidad.

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Convivencia (y el testimonio de un adulto en la fe)

¡Abbá, Padre!

Hace dos años comenzamos esta segunda iniciación a la oración en la que hemos ido descubriendo como es que Jesús quiere que recemos: El Padre Nuestro.

Pues bien, ahora nos encontramos en su tercera y última etapa; y lo único que podemos decir es que a estas alturas del Camino y gracias al Espíritu Santo que va obrando en nosotros, podemos comenzar a ver esa filiación divina que nos permite exclamar con confianza: ¡Abbá, Padre!

Para no entrar en mas detalles y dejar que cada quien viva esta maravilla en su debido momento, me limitaré por lo pronto a compartir algunas fotos de la convivencia que da inicio a este paso y que tuvimos ya hace un mes aproximadamente.

Y siguiendo en la onda de ponernos al día con los últimos acontecimientos de la familia y de la comunidad, atentos con la entrada de mañana que será bien especial; al menos para los Silva Cedeño. 

 

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Ágape de Pentecostés

Lo habíamos anunciado por Twitter y como lo prometido es deuda aquí les dejamos esta galería con algunas de las fotos tomadas durante el ágape que tuvo lugar después de rezar laudes este domingo de Pentecostés. Tanto en la vigilia la noche anterior como durante todo ese domingo, la alegría que solo el Espíritu Santo nos puede dar estuvo presente en todo momento. Que nunca la perdamos.

Esperando que les gusten las fotos:

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El poder de la oración (o de como el Señor viene a consolarnos)

Ya con anterioridad hemos hecho mención a la casa que hemos comprado, hace un año aproximadamente, y a los distintos trabajos y arreglos que hemos tenido que hacerle a fin de volverla habitable y poder mudarnos a ella. Han sido unos meses de arduo trabajo y al fin, después de numerosos esfuerzos de todo tipo (físico, financiero, psicológico, etc…) henos ya a punto de mudarnos a nuestro propio hogar.

La causa de nuestras angustias y desvelos

Durante este fin de semana, sin embargo, con mucha tristeza y no menos rabia, nos hemos percatado de una expansión horrorosa que un vecino está llevando a cabo en su casa, la cual queda prácticamente detrás de la nuestra. Si sigue por donde va, no solo nos veremos privados de nuestra privacidad en un alto grado, sino que el valor de nuestra propiedad se verá negativamente afectado con bastante seguridad.

Regresamos al apartamento donde hemos vivido alquilados estos últimos meses en un estado semi-depresivo, dándole vueltas en nuestras cabezas a las posibles acciones a tomar. Gracias a Dios el Espíritu Santo nos movió a la oración y con salterio en mano nos dispusimos a hacer la oración de las laudes, que aun no habíamos hecho a esa hora de la mañana. Y vean como el Señor se ha aparecido en medio del comentario al evangelio del día que tomamos de esta página, y como nos ha cambiado la tristeza en alegría, gracias al consuelo que solo Él puede dar. Citamos lo que dice el Rev. D. Josep Vall, de Barcelona, España:

En el Evangelio del día, el Señor habla a los Apóstoles acerca de la alegría que han de tener: «Que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado» (Jn 15,11). En efecto, el cristiano, como Matías, vivirá feliz y con una serena alegría si asume los diversos acontecimientos de la vida desde la gracia de la filiación divina. De otro modo, acabaría dejándose llevar por falsos disgustos, por necias envidias o por prejuicios de cualquier tipo. La alegría y la paz son siempre frutos de la exuberancia de la entrega apostólica y de la lucha para llegar a ser santos. Es el resultado lógico y sobrenatural del amor a Dios y del espíritu de servicio al prójimo.

Romano Guardini escribía: «La fuente de la alegría se encuentra en lo más profundo del interior de la persona (…). Ahí reside Dios. Entonces, la alegría se dilata y nos hace luminosos. Y todo aquello que es bello es percibido con todo su resplandor». Cuando no estemos contentos hemos de saber rezar como santo Tomás Moro: «Dios mío, concédeme el sentido del humor para que saboree felicidad en la vida y pueda transmitirla a los otros». No olvidemos aquello que santa Teresa de Jesús también pedía: «Dios, líbrame de los santos con cara triste, ya que un santo triste es un triste santo».

Así que ya sabemos que las cosas se enfrentan es con mucha alegría y confianza en el Señor. Es Él quien lleva nuestras vidas y lo hace todo perfecto. Ya veremos como se soluciona (o no) el problema con el vecino, sabiendo que lo importante es la experiencia de Dios que nos quede al final de todo.

El poder de la oración (o de como el Señor viene a consolarnos)

¿Como va la Cuaresma?

Pensando en que ya estamos a mitad de la cuarta semana del tiempo de Cuaresma, me pareció interesante detenerme un momento y pensar un poco sobre lo que ha sido este tiempo de gracia que la Iglesia celebra como preparativo a la Pascua.

¿Como les ha ido a ustedes? ¿Han tenido oportunidad de practicar ayuno, oración y limosna para combatir las tentaciones de los placeres y los falsos ídolos que salen a nuestro encuentro en este tiempo?

Yo por mi parte les puedo decir que esta ha sido una Cuaresma distinta a las demás. A parte de haber tenido la gracia de que el Señor me haya inspirado una forma excelente de ayunar (no les digo cual porque como todos saben, el ayuno se practica en secreto, con Dios como único testigo), hemos asistido el pasado fin de semana a la convivencia de la segunda parte del Padre Nuestro, uno de los pasos del Camino Neocatecumenal que nos llevan a la fe adulta. Por lo tanto les puedo decir en verdad que “el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

Los dejo con estas fotos tomadas durante la convivencia y con la invitación a que en los comentarios nos hagan saber como les ha ido durante estos días y como se preparan para la inminente Pascua.

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