La apuesta de seguir a Jesucristo

El evangelio de este domingo es uno de esos que incomoda. Uno de esos que nos hace pensar en donde tenemos puesto el corazón. ¿En verdad queremos seguir a Jesucristo? ¿Estamos dispuestos a vivir como él, sin un lugar donde poner la cabeza a la hora de descansar en la noche? ¿Estamos dispuestos a seguirlo ya mismo, sin poner condiciones? ¿Sin decirle que espere un momentico mientras arreglamos otros asuntos o mientras nos despedimos de lo que vamos a dejar atrás para ir tras el? – porque hay que estar claros en que vamos a tener que dejar atrás mucho (y a muchos) para poder verdaderamente lanzarnos en pos del Señor.

Este domingo el Señor pareciera estar diciéndonos: “Ahí les dejo esa, pues. Vayan ustedes a ver que hacen; si apuestan por mi y lo dejan todo YA MISMO para venirse conmigo o si se quedan con sus viditas simplonas sin que pase absolutamente nada”. Habría que ver con toda seriedad si la vida que hoy llevamos merece la pena seguir siendo llevada tal y como está o si es hora de arriesgar por el Señor y darle un vuelco radical a todo esto, a ver si nos convertimos de una vez por todas.

Así me ha llegado el evangelio de hoy. ¿Y a ti?

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La apuesta de seguir a Jesucristo

A poner los pies sobre la tierra

Esto solo se atraviesa de una forma
Esto solo se atraviesa de una forma

Si hay algo de la Cuaresma que resulta verdaderamente efectivo, al menos en mi humilde opinión; es que cuando se vive plenamente y poniendo en práctica las enseñanzas de la Iglesia, no hay mejor momento para ponernos de cara a nuestra realidad con los pies sobre la tierra. Dicho en otras palabras: es la gran oportunidad de dejarnos de tonterías y de todas esos recursos a los que acudimos buscando alienarnos para así poder tomar nuestra historia en peso y darnos cuenta de que es lo que quiere Dios con nosotros.

Hoy, Miércoles de Ceniza, comienza de nuevo este tiempo en el que por medio del ayuno, la oración y la limosna; el Señor nos invita a atravesar el desierto de nuestras vidas y no dejarnos vencer por las tentaciones. Tal cual como lo hizo Jesús. Sabemos que no va a ser fácil. La sensualidad del pan y los placeres, nuestras limitaciones y humillaciones así como nuestra tendencia a adorar al dios dinero (entre tantos otros) solo pueden ser vencidos poniendo en práctica lo que nos enseña la Iglesia. No hay otra.

Ayer nos invitaban en el anuncio de Cuaresma a vivir este tiempo con radicalidad. ¡Que el Señor no quiere cristianos de segunda o de tercera! ¡Nos quiere perfectos! Esa perfección, lo saben ustedes y lo se yo, solo es alcanzable en Jesucristo. ¡Animo, hermanos! Tengan todos una feliz y santa Cuaresma.

A poner los pies sobre la tierra