Viernes Santo: Adoración de la Cruz Gloriosa

El día comenzó con los niños asistiendo al ensayo de los cantos que entonarán durante la Vigilia Pascual. Luego de ayudar en la compra de las flores para dicha liturgia solo nos quedó almorzar y esperar la hora de la adoración de la cruz en comunidad, la cual coincidió con la hora de la muerte del Señor: tres de la tarde (u hora nona).

La celebración en sí estuvo fenomenal. Nos ayudó a entrar en el misterio de la pasión y muerte de Jesucristo, nuestro Señor . A no quedarnos en una lástima superficial por lo mucho que sufrió Jesús en la cruz y a experimentar algo que podría sonar contradictorio: la alegría de la cruz. Alegría porque es desde ese trono que Jesús cumple su misión salvífica. Sin la cruz aun estaríamos perdidos. Así de sencillo.

Debido a que el día que teníamos la celebración penitencial (miércoles antes de Semana Santa) un apagón obligó a cancelar la misma; hasta el día de hoy no habíamos podido acercarnos al Señor en el sacramento de la reconciliación. Gracias a Dios, al concluir la celebración de la cruz, tuvimos la oportunidad de confesarnos y de rezar ante el santísimo en la capilla de la iglesia. Que hermosa manera de terminar un Viernes Santo.

Como nos decía un hermano en el templo después de las confesiones: “Se acerca lo más grande”. Efectivamente, ya solo nos queda esperar el día más grande de todos.

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Viernes Santo: Adoración de la Cruz Gloriosa

¿Confesarse por iPhone?

La verdad es que la forma en que algunos medios de comunicación titulan sus noticias deja mucho que desear.

Hace unos días la cuenta en Twitter de la revista Time decía la siguiente barbaridad:

¿La Iglesia Católica aprueba una aplicación para confesarse usando un iPhone? ¿En serio? Al leer la noticia nos damos cuenta claramente de que estamos frente a un titular bastante engañoso. Se trata de un obispo (no dicen nombre ni procedencia) que supuestamente aprobó el uso de una aplicación para los teléfonos inteligentes iPhone la cual permite a los usuarios confesarse por esta vía. Luego la nota aclara que para obtener la absolución sigue siendo necesaria la confesión personal con un sacerdote.

¿Es esto en serio?

Para que no quepa lugar a duda, el Vaticano ha declarado de forma tajante que no puede haber confesión mediante aparatos iPhone, explicando que “es esencial comprender bien que el sacramento de la penitencia demanda necesariamente una relación de diálogo personal entre el penitente y el confesor, y la absolución de parte del confesor presente”. También aclaró el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi que el sacramento “no puede ser reemplazado por ninguna aplicación informática”.

Mas claro no canta un gallo.

¿Confesarse por iPhone?