Peregrinación a Caracas y Guanare en imagenes

Hace mucho que debimos haber publicado esta entrada, describiendo un poco como nos fue en la peregrinación y compartiendo algunas de las fotos del viaje. Además del trabajo y las demás ocupaciones del día a día, existe otra razón por la cual lo habíamos postergado hasta el día de hoy.

Esta peregrinación, parte del paso intermedio del Padre Nuestro y que se hace ya hacia el final del Camino Neocatecumenal, tiene dos vertientes aquí en Venezuela: primero se va a Caracas y luego a Guanare. Durante todo el viaje uno experimenta un encuentro único y personal no solo con Nuestro Señor Jesucristo, sino también con su madre, nuestra madre; la Santísima Virgen María. Narrar los detalles de este encuentro sería como echarle a perder la experiencia a los que aun no la hayan tenido. Algo así como contarle el final de la película a uno que está a punto de verla.

Lo que vamos a hacer es compartir con ustedes esta galería de fotos que para nada devela las maravillas que esperan a los que tengan la dicha de hacer este paso. Esperamos que las disfruten y que el Señor le permita a todo aquel que inicie el Camino poder llegar a estas instancias.

 

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Galería

Viaje en Comunidad

Las comunidades del Camino Neocatecumenal son en definitiva imagen de la iglesia errante y en peregrinación. Nos toca ahora a los de la primera comunidad de la parroquia La Consolación hacer el viaje a Caracas y Guanare que corresponde al paso del Padre Nuestro en su segunda etapa y que estamos haciendo en este tiempo.

El imponente templo a la Virgen de Coromoto en Guanare, Venezuela.

Iremos primero a la capital de Venezuela donde nos espera una audiencia con el Nuncio Apostólico y donde nos comprometeremos en obediencia ante el enviado de Pedro; es decir, del Papa Benedicto XVI. Luego, en el templo votivo de Guanare, estaremos recibiendo a María como madre para cerrar así esta peregrinación.

En principio, y hablando un poco como lo haría un pagano, yo en lo personal debo admitir cierta aprehensión ante este viaje un tanto largo y cansón, sobre todo considerando que pensaba dedicar el fin de semana a organizar un poco el caos de cajas y cosas fuera de sitio que tenemos en casa a raíz de nuestra reciente mudanza. Sin embargo, se muy bien que esta peregrinación será un regalo de Dios y que con la ayuda del Espíritu Santo todos tendremos unos días de encuentro intimo y personal con nuestro Padre celestial.

Que así sea.

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