De como la vida triunfa sobre la muerte

Este fin de semana ha resultado una confirmación para mí de que la vida triunfa sobre la muerte.  Tres circunstancias o eventos así lo atestiguan:

La mujer pro-abortos

El viernes he tenido una acalorada discusión (vía Twitter)  con una completa desconocida que defendía a capa y espada el supuesto derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y si se practican abortos o no. Resulta que la mujer aparte de defender el aborto, era atea y feminista. A simple vista era una discusión que no iba a llegar a ninguna parte, pero lo cierto del caso es que me dejó un extraño sabor en la boca.

La mujercita en cuestión diciendome que un feto no es un bebé.

La vida en abundancia

Pero Dios siempre misericordioso nos hizo un tremendo regalo para el resto del fin de semana: Unos amigos, hermanos catecúmenos, nos pidieron que cuidáramos a sus tres hijos mientras estaban en la convivencia del Padre Nuestro (uno de los pasos del Camino Neocatecumenal). Desde el viernes en la noche hasta el domingo en la tarde no fueron cuatro sino siete los niños que Dios puso a nuestro alrededor. Siete niños que bañar, llevar a la eucaristía y con los cuales rezar laudes el domingo por la mañana. Verdaderamente ha sido toda una bendición ver como el amor de Dios ha triunfado y la vida se ha multiplicado y prevalecido sobre la muerte.

Nuestros 7 hijos por un fin de semana

Y para que no quede la menor duda…

…el sábado en Londres nació Sofía, la cuarta hija de mi hermana Milana y su esposo Ruber. Nació en su casa, rodeada del amor de su padres y hermanas en lugar de en un quirófano, rodeada de doctores blandiendo afilados bisturís. Que el Señor bendiga a todos los matrimonios abiertos a la voluntad de Dios y  que la vida fecunda de estas familias sea testimonio para el mundo de que Cristo está vivo en medio de nosotros.

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De como la vida triunfa sobre la muerte

Tres décadas de abortos obligados

Esa es China, señores y señoras. La potencia emergente. El gigante asiático.

Hace poco más de un año publicamos aquí esta entrada en donde denunciábamos las atrocidades llevadas a cabo en nombre de la política de control de la natalidad que tiene  el estado chino desde hace 30 años.

Hoy los invitamos a leer este artículo (eso si, está en inglés) donde Steven Mosher, presidente del Population Research Institute (PRI), y quien fuese el primer científico de Occidente en documentar los abusos cometidos en China gracias a su política de un solo hijo, expone que “ya está bueno”.

“Esta política estaba errada en su concepción, era y sigue siendo brutal en su ejecución, y ahora nos enteramos de que la piensan continuar por muchas décadas por venir. Ya es tiempo de pedir un alto a esta política que por medio de abortos y esterilizaciones obligadas ha eliminado a 400 millones de personas de la población china.”

Algunos dirán que precisamente eso es lo que buscaba el estado chino al proponer estas prácticas. Pero nosotros preguntamos: ¿como saber si una de esas 400 millones de personas no estaría destinada a ser quien descubriera la cura del cáncer?  Dramático, ¿no?

Terminamos esta entrada con las mismas palabras que usamos en aquella ocasión: Lo que nos queda es rezar. La Iglesia en Casa invita a todos los que en algún momento del día puedan dedicarle unos minutos a la oración a pedir por todas estas muchachas y por sus indefensos hijitos asesinados a diario, para que el Señor se apiade de todos nosotros y vuelva a hacer todas las cosas nuevas.

Tres décadas de abortos obligados

No hay mayor genocidio

Acabo de leer una noticia verdaderamente espantosa: En China se llevan a cabo cada año alrededor de 13 millones de abortos. En realidad son muchos mas, pues este número es el declarado oficialmente por las clinicas y hospitales de ese país. Si a eso le sumamos todos los abortos realizados en zonas rurales o urbanas no registrados pues quien sabe en realidad cuantos asesinatos de niños y niñas sin nacer se cometen anualmente en el gigante asiático.

La mayoría de estos abortos son practicado a muchachas jóvenes solteras que conocen poco de métodos anticonceptivos. Y he aquí, que seguramente muchos estarán pensando: “Obviamente la solución a este problema está entonces en desarrollar una amplia y multimillonaria campaña para educar a las chinitas y que aprendan como tener sexo a diestra y siniestra sin quedar embarazadas”. Mas de uno estará pensando “pero bueno chico, ¿es que esta gente no ha escuchado hablar de pastillas anticonceptivas?”; a lo que desde la Iglesia respondemos: Puede que no hayan escuchado sobre pastillas anticonceptivas, pero de lo que seguramente jamás han escuchado hablar es del amor de Dios y de como su hijo Jesucristo tiene poder para devolverle la vida al hombre de hoy. Poder para hacer que esas millones de chicas chinas valoren sus cuerpos y sepan que estos son templos sagrados donde puede residir el Espíritu Santo. Solo hace falta que se les anuncie esto. ¡Esta verdad le entra a la gente por medio de la necedad de la predicación! ¡Ojalá el Señor suscite muchas familias en misión o comunidades enteras que vayan, no solo a la China, sino a cualquier rincón de este mundo donde por desconocimiento de la misericordia infinita de Dios se estén cometiendo crímenes tan atroces como este! ¡Ojala Patricia y yo junto con nuestros hijos seamos movidos a decirle SI a este llamado del Señor!

Mientras tanto nos queda rezar. La Iglesia en Casa invita a todos los que en algún momento del día puedan dedicarle unos minutos a la oración a pedir por todas estas muchachas y por sus indefensos hijitos asesinados a diario, para que el Señor se apiade de todos nosotros y vuelva a hacer todas las cosas nuevas.

No hay mayor genocidio

¡Que fastidio con los niños!

Hace un par de día me encontré con este artículo que me puso a pensar como es verdad que para el mundo de hoy los niños son un fastidio.

Palabras mas, palabras menos, se relata sobre como los adultos tenemos entablada una batalla campal contra los pequeñines. Nos ponemos condones, tragamos pastillas anticonceptivas y nos metemos dispositivos intra-uterínos para evitar concebirlos. Si por error de alguno de estos corotos (o por voluntad de Dios) llega a quedar embarazada una mujer, pues vamos por un gancho de ropa, un cuchillo o lo que tengamos a la mano y tratamos de matar al fetíco en formación. Vean acá al extremo al que estamos llegando, donde somos capaces de montarnos en un barco para ir a abortar a alta mar si en donde vivimos nos ponen muchos peros.

A pasar de todo, los bebés seguirán naciendo. Allí donde el Señor se manifieste la vida prevalecerá sobre la muerte y se darán los milagros: los matrimonios se abrirán a la vida, la Fé le será transmitida a nuevas generaciones y familias enteras se irán en misión por el mundo entero anunciando a Jesucristo muerto y resucitado.

¡Que fastidio con los niños!