La idea es acabar con la familia

Ayer tuve una conversación que me puso los pelos de punta al ponerme de cara ante una espantosa realidad que tenemos en nuestras narices en estos momentos y que al parecer preferimos ignorar.

Se trataba de la abuela de uno de los niños que estudia en el instituto de inglés donde trabajo. La señora me comentaba que ella era la encargada del niño pues la mamá vive en Caracas y el pequeñín aquí en Barquisimeto.

Se sabe que en Venezuela y en casi toda Latinoamérica (por no decir el mundo entero) son los papás los que suelen abandonar los hogares. En este caso, y me van a perdonar el francés, ¿que carajo hace esa mujer en Caracas con un hijo en Barquisimeto? O se lleva al niño para allá o se viene ella a Barquisimeto. No existe ninguna; pero lo que se dice NINGUNA excusa para que una mujer viva alejada de su hijo.

Dios me perdone. Seguramente que he caído en hacerle un juicio probablemente inmerecido a esta pobre mujer. No conozco sus razones ni las circunstancias detrás de la dramática situación familiar por la que está pasando. Es más, tengo personas bastante cercanas que viven dramas muy parecidos. Madres que viven en una casa mientras sus hijos viven con sus abuelos o con sus padres en otras casas (y a veces en otros países). Y estamos hablando de niños y adolescentes. Personitas que crecen sin tener la menor idea de lo que es una familia. Seguro que muchos pensaran que esas familias “modernas” son validas también. No lo son. Una familia está compuesta de un papá, una mamá y unos hijos. Cuando Dios llama a su lado a algún miembro por supuesto que el resto sigue conformando una familia, pero cuando el divorcio o los compromisos laborales u otros intereses parecidos son los que desmiembran al núcleo de la sociedad, entonces estamos en serios aprietos. Como decimos en el título, la idea pareciera ser que hay que acabar con la familia.

Todo esto es simplemente la ausencia de Dios. Lo apartamos de nuestras vidas y ahí están las consecuencias. Otra manifestación de este horror es la genial idea que tienen algunos en México de institucionalizar un matrimonio de dos años. Como para probar y después ver. Sencillamente inmoral. Punto.

¿Que nos queda ante este panorama? Primeramente orar por el prójimo. Por esos pobres que lejos de ser malos, son simplemente unos alejados de Dios, que no conocen su amor y que están muy necesitados de que se les predique la misericordia, el amor, el morir en la cruz por el otro. Y ahí está el otro llamado a la acción que tenemos los cristianos de este tiempo: salir de nuestras comodidades y estar dispuestos a ir hasta los extremos que Dios tenga previsto a fin de que se le anuncie el evangelio a esta generación.

Es cuestión de vida o muerte.

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La idea es acabar con la familia

2 comentarios en “La idea es acabar con la familia

  1. Francisco dijo:

    I can say!
    Familias post-modernas, sera que nos estamos quedando anticuados?. Y eso de un matrimonio de dos años….¡parecere interezante!. No quiero dejarte un comentario negativo pero yo no me unico en un matrimonio ni de dos años ni un uno de “hasta que la muerte los separe”.

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