Un plomero en casa

El nombre de este blog, como ya todos saben, es La Iglesia en Casa. Pues bien; si las cosas siguen como van, pronto tendremos que cambiarle el nombre a “Un Plomero en Casa”.

¡Si señor! Tenemos un plomero viviendo con nosotros. O por lo menos así se siente. Ya van tres días desde que este noble trabajador se instalase en el seno de nuestro hogar para romper paredes, sacar tubos, volverlos a meter, dejarnos sin agua, dejar sin agua al edificio entero y en fin, seguramente ya ustedes sabrán de las delicias de tener que contratar los servicios de un plomero.

La culpa de nuestras angustias

Nuestra tragedia comenzó el martes en la tarde cuando Patricia, mi esposa me la mostró: silenciosa y traicionera, la inconfundible marca de humedad en una pared del baño nos decía que se avecinaban días oscuros, días de correr desesperados a la ferretería a comprar piezas agotadas o en algunos casos, equivocadas. Días de escuchar frases como: “mire jefe, dejeme decirle una cosa: el último plomero que pasó por aquí hizo un trabajo terrible”.

La verdad es que no debería de quejarme. El de esta oportunidad es un hombre callado y aparentemente responsable. Tampoco cobra mucho por sus servicios (¿mala señal? ¿Se trata de un “pirata” tal vez?). Pero eso sí, como todo buen plomero, hace su trabajo no en una hora o dos sino en casi una semana.

Esta tarde es la batalla final (creemos). Pensamos que se ha hallado la causa de la filtración y dentro de pocos minutos daremos inicio a la magia negra esa que hacen los plomeros para arreglar las cosas. Esperemos que nuestro nuevo amigo pueda pasar el fin de semana junto con su familia y no con la nuestra.

Para aquel que pueda estar interesado, estaremos actualizando esta entrada dentro de algunas horas, así que revisen para enterarse como terminó nuestro pequeño drama.

Actualización No 1: Ya en dos ocaciones se nos ha inundado el apartamento. En serio. Hemos visto nuestros muebles flotar. Lo peor es que ya es de noche y no se ve que esto esté por terminar. Recen por nosotros.

Actualización No 2: Tenemos los pies empapados y ya el primer plomero tuvo que ser despedido. Uno que acabamos de contratar de emergencia parece que si sabe lo que está haciendo. Son las 10 de la noche y llevamos 8 horas en esto. Recen por nosotros.

Actualización No 3: Es la 1:09 de la madrugada. Paty y yo acabamos de escurrir el agua del cuarto de las niñas, el último que nos faltaba, y pensamos que lo peor ha pasado. Mañana veremos como quedó el trabajo y le daremos gracias a Dios, sea lo que que sea, porque ha sido bueno con nosotros. Extenuado, me voy a dormir pidiéndole a Dios que nos bendiga a todos.

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