Desde las trincheras

¿Será que esto vale la pena?

¿Será que esto vale la pena?

Es increíblemente absurdo y hasta cierto punto demencial que en este momento tenga que escribir algo como esto. Paso a explicar porque.

Como decíamos en la entrada anterior, vivimos en un país en donde si no estás pendiente te quitan hasta tu casa. En serio. Literalmente.

Desde que con la llegada de Chavez a la presidencia se instaurase en Venezuela esta mal llamada revolución, se han puesto de moda, entre varias otras aberraciones, las llamadas invasiones de casas y edificios en supuesto estado de abandono. Grupos de personas, en muchas ocasiones liderados por simpatizantes del gobierno, sencillamente tomaban posesión de inmuebles que si bien parecían hallarse en estado de abandono, lo cierto es que a alguien pertenecían y el derecho a la propiedad privada de estas personas estaba siendo violentado. El tema del derecho a la vivienda de los invasores lo dejamos para otro día.

Lo peor es que desde hace un tiempo la modalidad ha variado y ahora toman por la fuerza proyectos urbanísticos aun no concluidos que obviamente no están abandonados. Simplemente la obra no ha terminado y las casas no han sido entregadas. Pues bien, ahora estos son los blancos predilectos de los invasores. Y es esta la razón por la que escribimos hoy.

Para evitar que la urbanización donde pensamos comprar una casa sea tomada a la fuerza, los futuros propietarios nos hemos tenido que organizar para vigilar lo que algún día serán nuestras viviendas y evitar que otros se las agarren. Esta noche me ha tocado a mi pasarla en vigilia pendiente de que no lleguen los invasores entre gallos y madrugada a quitarnos algo en lo que hemos invertido tanto dinero y esfuerzo. (Mientras escribo esto pasa una camioneta de la Guardia Nacional, quienes supuestamente nos brindan apoyo. Mas o menos como lobos cuidando ovejas, ¿no?)

Realmente absurdo todo esto, si quieren saber mi opinión. ¿Que necesidad hay en realidad de que esté yo solo, sentado en unos escalones a las dos de la madrugada, en frente a unas casas a medio construir aferrándome a cosas materiales como si me las fuera a llevar conmigo cuando Dios me llame a su lado?

Pensaba publicar esto luego, a una hora donde tenga mayor audiencia; pero por la urgencia del caso voy a publicarlo ya mismo. Lo urgente es que recen por mi, hermanos. Para que el Señor me acompañe a esta hora y me ayude a encontrarle sentido a algo que para mi ha sido hasta ahora el más grande de los absurdos. Si hay alguien despierto a esta hora en cualquier parte y lee esto, mucho agradeceríamos su oración por los vecinos de la Urbanización Camino de Tarabana, en Cabudare, estado Lara, Venezuela.

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