¡Ha habido un milagro!

Invasoras de privacidad. Mucho cuidado con ellas

El Señor no deja de sorprendernos. Anoche ocurrió un milagro de proporciones bíblicas aquí mismo en nuestro hogar: Resulta que todo el mundo durmió en sus camas y no tuvimos el clásico intercambio de camas que sucede a media noche a cada rato en nuestra casa.
 
Los varones casi siempre duermen tranquilos en sus camas, y son pocas las incursiones que hacen a la nuestra; pero las niñas, ah las niñas… Aquí es cuando la cosa se pone dramática todas la noches. Casi siempre la acción comienza con María Claudia invadiendo nuestra cama después de unos cinco minutos de haberla pasado a la suya. Luego vienen los alaridos de Isabel, que de repente en mitad de la noche se da cuenta que está sola en su cuna (como es una cuna alta aún no puede llegar por si sola a nuestro cuarto). Es aquí cuando Paty abandona el lecho matrimonial para irse a dormir con Isa, la cual se calma y se vuelve a dormir al verse acompañada.
 
Y es así como termina cada noche: Paty durmiendo en la cama de María Claudia acompañando a Isabel y Macalla en nuestra cama conmigo. Todas las noches, menos la de anoche. Esta mañana al despertarme con el celular y ver que estabamos Paty y yo solos en la cama y que cada uno de los chamos estaban en las suyas, solo pude exclamar: ¡Milgaro! ¡Aleluya!
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